Postal: ¡Gracias doctores Eloy Monge y Carlos Lupián..! Entre las 7:30 y 8:00 de la noche del martes 4 de junio, fui retirado del Quirófano para ser llevado a la habitación para mi recuperación… Al transitar en la camilla por el pasillo, pude ver en el Patio a mis hijos Pablo Rubén, Francisco Antonio y Martha Ivonne; a mi nieto Diego Guillermo y mi hermano Alberto Villalobos... Ahí estaban amigos como Teodoro Rentería, Jenny Cañedo, César Villegas, Héctor Ordóñez, Roberto Dagda, Carlos Pérez Orihuela y otras amables personas… Algunos pasaron a la habitación, donde fui recibido por mi esposa Laura Toledo, para ser acomodado en la cama… Ahí fui informado de cómo el galeno Eloy, minutos antes salió empapado al término de la cirugía luego de las 6:30 de la tarde, para explicar a mi familia y acompañantes como había estado la operación y los trabajos pasados y pesados para cumplirla... La secuencia de familiares presentes no se hizo esperar… Ahí se conjuntaron para hacer una Oración que mucho agradezco por la fortaleza otorgada y sentida, mi hija Belinda Aidé también me acompañaba... El doctor Eloy Monge vino a visitarme de inmediato, con los explicativos breves; las recomendaciones correspondientes y el sentirse satisfecho por la operación y el trabajo cumplidos en mi persona… La dieta fue rigurosa con el ordenamiento de guardar los cuidados necesarios y caminar en cuanto hubiera posibilidad... Esa noche ante la expectación de muchos y la alarma de algunas enfermeras y personal del hospital, luego de pedir el apoyo a mi Esposa para ir al baño, sostenido por ella ¡salí a caminar por el pasillo..! ¡Eran las 11:00 de la noche..! Lentamente recorrí y conté los mosaicos, hice cuentas y ¡caminé mis primeros 200 metros de mi nueva vida! ya que “mi” extirpada vesícula había regado parte de su infección (pus), por lo cual fui informado por mi amigo el doctor Eloy, que no había abierto mi cuerpo, pero  tuvo que “entrar como bombero” para lavar por dentro mi organismo, hasta dejarlo en total limpieza y asepsia… Destaco la amable presencia y visita en horas de la media noche, del incansable doctor Carlos Lupián, quien con toda atención me describió un poco más de lo mucho vivido en el Quirófano; también hizo las recomendaciones necesarias para mi atención, cuidados, ánimos de recuperación y desde luego, me dejó el mensaje amable de que estaría al pendiente por todo lo que se me ofreciera... Él es el digno heredero de uno de los grandes médicos que ha tenido este Estado, el histórico doctor Don Andrés Lupián Gavilanes, quien es el pionero fundador en el Estado del Primer Sanatorio (Hospital Privado) Guadalupe, que como emprendedor dejó para la posteridad, lugar hospitalario donde han sido atendidas miles de personas que como pacientes, al igual que yo, llegamos a ese nosocomio con nuestras preocupaciones y dolencias para poder sanar y sobrevivir, lo cual afortunadamente la gran mayoría hemos logrado… ¡Gracias a ellos por poder continuar con nuestra vida y nuestras actividades..! Gracias a Don Andrés Lupián el fundador de este Sanatorio-Hospital y gracias a Don Carlos Lupián, digno continuador de su obra, quien en el curso de los dos días siguientes que tuve que pernoctar obligadamente para el inicio de mi recuperación Hospitalaria nos otorgó todas las atenciones y facilidades por las visitas que ahí llegaron... Cuántos familiares, amigos, compañeros y conocidos interesados por mi salud... ¡Gracias a todos..! El miércoles a temprana hora, estaban mi esposa Laura, mis hijas Martha Ivonne, Mariela Ortiz Toledo y mi hermano Alberto, cuando llegó don Miguel Ángel García Rebollo… Pidió permiso e hizo una breve, profunda y sentida Oración, que renovó mi fe, credo y esperanza de vida… ¡Gracias maestro Miguel Ángel..! El jueves 6 a medio día, fui autorizado por el doctor Eloy Monge junto con las atenciones del doctor Carlos Lupián, para ser retirado a fin de continuar mi recuperación domiciliaria, con la recomendación de tener y mantener todos los cuidados ordenados... Que conste, luego de aquellos primeros 200 metros caminados bajo los sopores de la anestesia, en el curso del miércoles y jueves varias veces caminé en distintos momentos de esos dos días en que llegué incluso a contar la distancia de 800 metros y así cumplir las órdenes del doctor Eloy: ¡Camina,camina,camina..! Que es lo que debe hacer todo paciente cuando se lo ordenen… (Continuará..) ¡Hasta mañana que será un día más..!

Por: Pablo Rubén Villalobos / [email protected]


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