Postdata… ¡Volcanes destructores..! De lujo el reportaje entregado a nuestros lectores en la edición del domingo 15 de octubre, que bajo el título “Don Goyo” hace minuciosa revisión por lo relacionado a los grandes e históricos volcanes que del mundo, que no sólo han sembrado destrucción y muerte, si no han desaparecido ciudades o cambiado inmensos espacios de su geografía cercana en su explosión… Tal es el caso del enorme cráter volcánico que pareció planicie, cuya amenaza latente mantiene la atención de los geólogos; nos referimos a La Caldera de Yellowstown en los Estados Unidos, que de acuerdo con datos científicos luego de sus últimos estertores cambió el área geográfica de su influencia, siendo en la actualidad un peligro latente y un atractivo turístico, a donde llegan por decenas de miles los visitantes… La misma circunstancia de peligrosidad sin ser cima monumental que apenas alcanza los 361 m., corresponde al temido Monte Yasur de la Isla Tanna en Vanuatu, por rumbos de Nueva Guinea… Históricamente, tiene fama de terrible que mantiene en suspenso a de los habitantes de Pompella, en Italia, El Volcán Vesubio, con poco más de 1,200 m., de altura, mismo que no sólo dejó sepultada esa Ciudad, si no que en su destrucción maltrató sus edificaciones, momifico en forma dramática a cientos de seres vivientes y, curiosamente, respetó algunos recintos, esculturas, pinturas y objetos; el Vesubio, es uno de los más referidos en la historia de la Vulcanología… Otro más de estos monstruos temidos, es en Estados Unidos El Monte Santa Helena de 2,550 m., cuya última erupción causó estragos con pérdida de vidas, flora y fauna, en un entorno de miles de hectáreas; la gente de nuestra generación que lo vimos y lo vivió, no lo olvidaremos nunca… Por las mismas características destructivas, las referencias citan al Monte Etna de poco más de 3,300 m. en Italia, cuya actividad mantiene atentos a los habitantes y a los estudiosos de este tipo de volcánes… Curiosamente y como un dato excepcional, pareciera que el más alto volcán activo del mundo lo es el Popocatépetl, con más de 5,500 m. y cuya actividad tiene a centenas de pueblos de sus entornos entre los Estados de México, Morelos, Puebla y la Ciudad de México, con atención permanente y hasta con “semáforo” vigilante por lo que puedan ser sus cambios prácticamente cotidianos; vapores, humos, cenizas, material piroplástico, lavas y rocas, que son periódicamente eruptadas por Don Goyo, con beneficios minerales para los campos y peligro para los lugareños de pueblos y ciudades, muchos de los cuales en sus entornos hacen la confianza de que ya están acostumbrados a sus estertores, lo cual es una desventaja para los vecinos que solamente tienen como protección, lo que puedan advertir los espacios gubernamentales para casos de evacuación urgente, como las que han sido necesarias en los pueblos de sus laderas… Sin ánimos alarmistas, no hay que confiarse frente al Popo, cuyos alcances inmediatos ante alguna gran explosión, tiene a su alcance ciudades cercanas como Nezahualcóyotl, Cuautla y Atlixco, junto con todos los pueblos que estén en el marco de ese perímetro, en tanto que una megaerupción, alcanzaría a Puebla, la Ciudad de México y Cuernavaca, junto con todo lo que esté en esa superficie… No debemos olvidar que nuestro País, del Golfo al Pacífico, en su Eje central, tiene la franja conocida como Cinturón del Fuego, con más de tres mil volcanes según dicen los geólogos, siendo los más relevantes y algunos activos, de Este a Oeste el San Andrés, San Martín, Cofre de Perote y Pico de Orizaba en Veracruz, aún cuando este último junto con La Malinche, el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl están en Puebla, al mismo tiempo que los dos últimos corresponden en parte al Estado de México y Don Goyo a Morelos, seguidos por el Ajusco y el Xitle, entre Morelos, EdoMex y la Capital Mexicana; también esta el Nevado de Toluca, en el Estado de México, para continuar con el Paricutin en Michoacán y el Volcán del fuego Nevado de Colima muy activo, por rumbos de ese Estado con Jalisco, en tanto que por Chiapas, está el Terrífico Chichonal… ¡Como se ve, vivimos sobre una caldera que no sabemos cuándo..! ¡Ni para donde hacerse!

¡Hasta mañana que será un día más..!

Por: Pablo Rubén Villalobos / [email protected]