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Postal… ¡Juanita..! En el asilo Heredia López ubicado en la Calle de H. Preciado por los rumbos de San Antón, en Cuernavaca, durante sus últimos 10 años de vida aproximadamente, vivió Juanita… A ella la conocí el año 2012, cuando fui solicitado para obsequiar un Recital Poético a las mujeres y hombres de avanzada edad ahí alojados, lo cual cumplí con la mayor y mejor de las voluntades… Al término del Recital, en el marco del aplauso y la despedida se escuchó la voz femenina clara y firme de una dama, quien ante todos los concurrentes expresó claramente: “Pablo Rubén es mi novio”… De inmediato regresé desde el umbral del Recinto para acercarme a aquella bella dama, cuyos ojos claros hermosamente brillantes me miraron con cariño… Con ternura tomé su rostro entre mis manos y le di un beso en la frente… Su sonrisa me acompaña como un hermoso recuerdo… El aplauso de los presentes no se hizo; esperar entre ellos estaban los de sus hijas y su Yerno… Agradecimos el público reconocimiento; con profundo respeto y admiración me despedí de Ella… La dejé sentada en su silla de ruedas… Juanita, mi novia tenía en ese momento 102 años… Apenas hace unos días, a principios de septiembre con poco más 105 años de vida dejó de existir Juanita… Mi recuerdo imperecedero para Ella y que Dios les dé a los suyos la pronta resignación… ¡Descanse en paz Juanita..! “In memoriam de doña Juanita María del Carmen Arce Bates. 1910-2016”… Y por ella, para todos los asilados y gente mayor, les dejo este mi recuerdo y regalo

¡JUANITA!
*(Amor del Alma).

Autor: Pablo Rubén Villalobos.
 
Un día llegué a un lugar,
donde había mucha gente…
Los más, de mayor edad…
Fui tratado amablemente.

Fui presentado ante todos,
y entre algunos, uno a uno…
Aprendí sus  buenos modos…
No hubo hosquedad en ninguno.

Entre ellos,  me vio Juanita…
La de los ojos brillantes…
Lindo su rostro y sonrisas…
Su boca y manos radiantes.

A ese grupo le llevé,
como  elixir, mis poemas,
adecuados que entregué,
 a cada una  de esos gemas.

Al final, la despedida,
 entre aplausos y sonrisas…
Fue una tarde de alegrías…
Sin presiones y sin prisas…

De pronto una voz nos  dijo:
¡”Pablo Rubén es mi novio”..!
Lanzó un beso y me bendijo
en aquel templo tan sobrio.
La gente volteó admirada,
era la voz,  de Juanita,
a quien le vi en su mirada
lo juvenil de su vida.

Me desprendí de los otros…
Fui y la besé,  con ternura…
Había amor entre nosotros…
Ella era todo dulzura.

La visité  alguna vez,
en aquel sencillo Asilo
y me dijo sin doblez…
¡”Como Novio, te bendigo”!

¡Ciento cinco años o más..!
Juanita, llena de vida,
¡Gracias a Dios bien está,
¡Con su belleza infinita!
 
Saludo con admiración, cariño y respeto a todos los asilados y adultos mayores, doquiera que se encuentren.                                                                 
EL AUTOR.

¡Hasta mañana que será un día más..!

 

Por: Pablo Rubén Villalobos /  [email protected]