Puyazo… ¡Multototas..! Por acuerdo de Cabildo de Cuernavaca, el alcoholímetro que se iniciara en el entonces Distrito Federal hoy Ciudad de México, con resultados presuntamente favorables para contener a los alcoholizados que manejan, algunos hasta las chanclas, es la mejor medida coercitiva implementada por el Gobierno, misma que poco a poco se esparce por distintas latitudes circunvecinas a la Capital Mexicana… Por los rumbos de Morelos, los primeros en aplicar el alcoholímetro, no tanto por controlar a los alcoholizados sino por multar a los sorprendidos manejadores en estado de ebriedad o más allá de ello, fue la esencia de la aplicación del aparatito… Debemos recordar que en la Ciudad de México, desde el nacimiento del alcoholímetro amén de las multas, los alegres, ebrios, borrachos, briagos o pedos, son llevados a la instalación conocida como El Torito, donde quedan encerrados 72 horas, con la posibilidad de realizar algún servicio de limpieza, jardinería o embellecimiento interno o externo en las áreas circundantes para que puedan recibir el beneficio de la reducción de algunas horas, por el trabajo prestado… Que se sepa, en los espacios de los tres municipios conurbados -Cuernavaca, Temixco y Jiutepec-, no hay ningún lugar preventivo para encerrar a los conductores borrachines, por lo cual solamente los llevan a dormir la mona para luego aplicarles la multa, bien sea en el Sector #1 de Cuernavaca, por los rumbos del Centro Comercial Adolfo López Mateos, o donde tengan su equivalente en los otros dos municipios, si es que los borrachales llegan a esos lugares por aquello de la “exacción” llamada “mordida”, que es la madre de la corrupción… Frente a ello, casi todos los elementos de la Seguridad Pública “entonan más que bien las rancheras”, pues se saben todas las tonadas, equivalentes a las mañas para hacer creer a los detenidos “que les están haciendo un gran favor”, luego de sacarles todo lo que puedan… ¿Cuántos de los infractores que caen por el alcoholímetro en los tres municipios, realmente llegan y son sancionados oficialmente para ingresar recursos a las arcas correspondientes..? ¿Cuántos no llegan como tampoco las infracciones, por aquello de la corrupción..? A propósito de tales multas, bien vale la pena referir que las acordadas por el Cabildo capitalino, cuya cantidad supera los 4 mil pesos que deben pagar los borrachales, nos parecen exageradas, mismas que desde luego la ínclita autoridad tratará de justificar por aquello de que se trata de hacerle un bien a la sociedad, bajo el argumento de que el único ánimo es disminuir la cantidad de conductores ebrios y con ello, el número de accidentes cuyos daños materiales son incuantificables pero más, por lo que significan en vidas perdidas, heridos y lastimados… A propósito de todo esto, los restauranteros de la Canirac y los discotequeros salieron con sus clamores extemporáneos a manifestar sus inconformidades “porque no fueron tomados en cuenta por la autoridad” para aplicar el alcoholímetro en Cuernavaca, en tanto los hoteleros respaldan tal medida… Vamos a refrescarles la memoria… Luego de que muchas veces fueron convocados y sólo cumplieron parcialmente con lo comprometido con aquella campaña del conductor asignado qué pronto paso al olvido, como también y prácticamente nunca se cumplió el compromiso, de no entregar el vehículo a ningún borracho o poner a su disposición un conductor de la empresa pagado por el ebrio, o simplemente meter a éste en un taxi, protegiendo su unidad en el estacionamiento del establecimiento… Luego de todo lo incumplido, no tienen por qué quejarse los caniracos ni los discotequeros… Esperamos que lo del alcoholímetro en sus efectos, pueda traer los beneficios anhelados y si es posible, señores del Cabildo, bájenle el costo a las multototas… Ni duda cabe, al igual que en Temixco y Jiutepec, la aplicación del alcoholímetro en Cuernavaca empezó en víspera de la temporada decembrina, que es cuando más chupes, convites, brindis, comidas y cenas festineras se dan por todos los rumbos, con miles de parroquianos que aún en tiempos de crisis, buscan el encuentro y la disipación, bajo el pretexto de la temporada navideña y fin añera… ¡Qué viva el chupe..! ¡moderadamente..! ¡Aguas con los briagadales, pues a esos nadie los contiene!
¡Hasta mañana que será un día más..!

Por: Pablo Rubén Villalobos /  [email protected]