Ni modo, nuestro ilustre gobierno se caracteriza por las circunstancias que prevalecen en sus tres espacios de poder, con las marcadas diferencias que hay entre sus participantes e integrantes...

Sólo por referir a los poderes Legislativo y Judicial, ahí van algunos datos...

En el Legislativo para empezar, la cosa no es pareja, pues su integración tiene por cuánto a “la paridad de género”, una tremenda mayoría de 14 mujeres, frente a sólo 6 hombres, lo cual de ninguna manera tiene nada que ver ni qué hacer con relación a la tan llevada, traída y manida cuestión de la tal “paridad o equidad”, pues si se suman y dividen 14 mujeres frente a 6 hombres, ellas son más del doble por cada varón…

Que conste, para las próximas elecciones según me lo explicaron y afirmaron dirigentes de la comunidad LGBT, lucharán para ganar posiciones; ello equivale a que las lesbianas, los homosexuales (equivocadamente llamadas gays en español), los transexuales, metrosexuales, transgénero u otros si es que los hay, van a pelear a como dé lugar para participar, ganar y tener representantes, lo mismo en la Cámara de Diputados que en los ayuntamientos, con lo cual la “paridad de género” tendrá que dividirse en esos espacios de “representación popular”, entre todas ellas y ellos, pero por lo pronto hoy por hoy, no hay ninguna “paridad de género” numérica en la Legislatura Morelense...

Por lo que corresponde al Tribunal Superior de Justicia, los magistrados tendrán que “esperar sentados o dormir el sueño de los injustos”, por cuánto a la demanda que por inconstitucionalidad interpuso ¡en 2017!, el entonces presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Jorge Arturo Olivares Brito… Si no mal recordamos, Jorge Arturo enfrentó la macabra manipulación de Graco Ramírez con la anterior Legislatura, para otorgar entre otros beneficios a los integrantes del Tribunal Superior de Justicia, ¡Veinte años de estadía como magistrados!, lo cual desde luego es una aberración...

Sin embargo, pese a su calendarización en dos o tres ocasiones, entre el 2017 y hasta el pasado 15 de junio de 2020, aún considerado en el punto número 24 del Orden del Día, para los ministros de la Suprema en esas y otras fechas, simplemente no llegaron o no se acordaron de esta cuestión, que presuntamente para ellos puede no tener mucha importancia...

Por lo tanto, en Morelos la división de los magistrados integrantes del Tribunal prevalecerá, salvo que el presidente Rubén Jasso Díaz tenga la habilidad suficiente para sumar voluntades, como ya lo logró con algún magistrado y ahora en vez de tener 9 de ellos, ya tiene 10 frente a 8 en contra...

Bajo estas circunstancias, ni los acuerdos del Congreso de 13 contra 7 legisladores, ni los del Tribunal de 10 contra 8 magistrados, dan la mayoría suficiente para que tengan no sólo el reconocimiento, sino la legalidad que se hace necesaria...

A los diputados, les queda poco más de un año para que puedan ponerse de acuerdo y avanzar en la estructuración de tantas leyes que por distintos rubros nos hacen falta, unas por su creación y otras por su actualización o derogación...

Por cuánto a los magistrados, todo parece indicar que tendrán tiempo suficiente para lo que deban acordar en sus plenos, si es que logran conjuntarse, mientras la Suprema Corte guarda el tema de la controversia constitucional referida...

En ambos poderes morelenses tendrán que aguantar, y si es posible conciliar mientras nosotros como el chinito: ¡nomás mi..!

¡Que conste, en los dos poderes las Leyes y el Derecho son la esencia de su trabajo pues unos las elaboran y otros las aplican! ¡Hasta mañana que será un día más..!

Por PABLO RUBÉN VILLALOBOS / pablorubenvillalobosh@hotmail.com