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Reflexiones… ¡Damnificados por miles..! ¡Daños por miles de millones..! Tras el pánico vivido por el terremoto del pasado 19 de septiembre, la pesadilla continúa como consecuencia de la realidad que supera cualesquiera ficcion, pues viene lo peor… En efecto, lo peor de este amargo despertar es encontrar por dondequiera que caminamos o transitamos paisaje aquí, allá y acullá, los desechos que dejó el sismo por todo lo que destruyó, semidestruyó o maltrató… Los testimonios están en lo que ya no existe entre casas, edificios, iglesias, escuelas, auditorios, hospitales, edificios públicos, puentes, carreteras, taludes, hoteles, plazas, comercios e incluso hasta en los panteones, donde las criptas se resquebrajaron, cuartearon, se vinieron abajo o se hundieron… Ello se ve lo mismo sobre los caminos rurales, carreteras vecinales, carreteras federales y autopistas, desde cuyos espacios se avizoran las comunidades en ruinas entre barrios, colonias, pueblos y ciudades… Por doquiera los montículos de cascajo son el lastimero paisaje, junto a lo cual cientos de personas ajustados a la realidad y miles como zombis que aún no salen del letargo en que los mantiene la estupefacción, simplemente caminan unos y deambulan o se aferran otros, ante su espacio prácticamente perdido, tratando de proteger eso que aún consideran que es suyo y de lo cual, la mayoría no sabe cómo se puede recatar, ni mucho menos cómo van a ser derrumbados los restos de sus propiedades y levantados los escombros de todo lo que ello propicie… Que conste, cuando hablamos de este doliente paisaje, nos referimos a todas las áreas habitadas semidestruidas o destruidas por los monstruos sísmicos, de los rumbos de Chiapas y Oaxaca por Tabasco y Guerrero, Puebla, Tlaxcala, Estado de México, Ciudad de México y nuestro querido Estado de Morelos, donde hoy más que nunca bien vale recordar el cuarteto inicial de la Marcha Morelenses que nos dejara como Himno el maestro don Manuel León Díaz, mismo que fuera promovido por el gobernador en turno Vicente Estrada Cajigal y que a la letra dice: Unidos como hermanos/ Los hijos de Morelos/ Amemos nuestro Estado/ Con todo el corazón… Hoy más que nunca, sin distingo de ninguna posición cultural, social, económica, religiosa ni mucho menos política o de otra naturaleza, la unidad de los morelenses y de los mexicanos, es un clamor que debe dejarse sentir en todo el ámbito nacional, pues sólo en unidad podremos ayudar a los millones de damnificados que tenemos por distintas partes del País, ya que a todas las entidades que hemos citado, debemos sumar los que también quedaron en la misma condición como consecuencia de los huracanes por los rumbos de Veracruz, Tamaulipas y la Baja California… Vale referir que hasta cierto punto, da confianza el hecho de que Enrique Peña Nieto, presidente de la República, se haya acercado a las comunidades más afectadas como Juchitán, por distintos rumbos de la Ciudad de México y en lo particular a Jojutla, en nuestro Estado de Morelos, lugar donde pronunció como COMPROMISO, tres etapas a cumplir que aquí interpretamos y sintetizamos: Primera, apoyar a los damnificados. Segunda, hacer el catálogo de daños para su jerarquización y atención. Tercera, emprender la reconstrucción… Da gusto saber que naciones como España e Israel nos brindan apoyo, este último País en forma inmediata con la presencia de más de 70 técnicos para auxiliar en labores de rescate… Da pena, por lo menos hasta el momento, que Donald Trump sólo nos haya mandado sus condolencias… Es preocupante la expresión que hiciera el secretario de Hacienda José Antonio Meade en aquellos momentos dramáticos del primer terremoto, por los rumbos de Juchitán, donde dejo entrever que el Gobierno sólo tendría recursos para la reconstrucción de espacios de servicios y gubernamentales, entendiéndose con ello lo correspondiente a hospitales, escuelas y edificios públicos por lo cual, quienes lo perdieron todo o casi todo, sólo esperan que la palabra presidencial pueda cambiar tal información… ¡Indudablemente que en el marco de todo esto, debemos reconocer a nuestros héroes anónimos: bomberos, paramédicos, médicos, enfermeras, los topos, los perros, soldados, marinos, policías, adolescentes, jóvenes y adultos voluntarios para el rescate, en prácticamente todos los lugares de desastre..! ¿Qué sigue?
¡Hasta mañana que será un día más..!

Por: Pablo Rubén Villalobos

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