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Reflexiones… ¡Damnificados por miles..! ¡Daños por miles de millones..! “La naturaleza no tiene palabra de honor” … Siempre recupera sus espacios haya lo que haya, con meteoros que provocan terror, pánico, destrucción y muerte… Sismos y terremotos con huracanes y ciclones se han abatido a lo largo y ancho de nuestro País en distintos tiempos sin periodicidades puntuales, como si lo son los huracanes que año con año tenemos… De los sismos que en calidad de terremotos tienen registro durante los últimos sesenta años, están los siguientes… En julio de 1957 un terremoto sacudió gran parte de nuestro País con epicentro en los tradicionales estados de Oaxaca y Guerrero, cuya penetración fue a los estados mediterráneos de Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Morelos y la caja de resonancia mayor, el Distrito Federal hoy Ciudad de México… De aquel terremoto del 57, hay sesenta años de distancia del que recién nos sacudió el pasado 19 de septiembre… Aquel dejó como recuerdo imperecedero la caída del Ángel de la Independencia… Muchos de quienes lo vivimos y sufrimos, no sólo recordamos lo del Ángel, si no muchísimos estragos más como aquella peligrosa inclinación en qué quedó la Torre de la Escuela Nacional de Maestros donde estudiábamos, misma que tuvo que ser derrumbada por ser un peligro para miles de estudiantes… Del terremoto del 19 de septiembre de 1985, prácticamente sólo se recuerdan sin nombres, que hubo miles de muertos, decenas de miles de heridos y desaparecidos, más los daños materiales incalculables… Aquella destrucción prohijó muerte y desaparición no sólo en la Capital de la República sino en otros estados del País como Ciudad Guzmán, Jalisco, que quedó prácticamente en ruinas, amén de otras poblaciones con los mismos o peores daños… El reciente terremoto que nos abatió, tuvo por epicentro al Estado de Morelos allá por el Municipio de Axochiapan… En Jojutla, y otros 12 municipios dejó sentir sus mortíferos y destructivos efectos que se extendieron a casi toda la entidad, misma que resultó ser la más dañada, así como los Estados de Puebla, Tlaxcala, Estado de México en toda su extensión, junto con, otra vez, la gran Ciudad de México… A ello debemos sumar los cientos de miles de damnificados y miles de millones de pesos que en daños, también con heridos y muertos nos dejan año con año por nuestras costas, los huracanes y ciclones, cuyas tormentas luego se abaten en nuestras montañas por cuyas vertientes bajan los torrentes que todo lo arrasan y todo lo invaden… Ni duda cabe, vivimos en un territorio nacional permanentemente en riesgo, por los meteoros ciclónicos que nos embaten desde Quintana Roo hasta Tamaulipas o desde Chiapas hasta Baja California, al igual que por los sismos o terremotos que generalmente sólo cimbran la costa oriental mexicana en la misma extensión referida de Chiapas a Baja California, con extensión a los espacios mediterráneos… Consecuencia de todo lo anterior, hemos tenido que aprender no sólo a sobrevivir sino a ser solidarios, como ha quedado de manifiesto tanto en la Capital de la República como en las poblaciones, ciudades y municipios que han sido dañados, donde afortunadamente en medio de lo dramático, tanto el Gobierno de la República con su ya famoso Plan D-N-III como la sociedad en su respuesta inmediata de auxilio, hemos demostrado que si se debe y si se puede apoyar a quienes lo necesitan, no tan sólo en las urgencias de esos momentos sino más allá, en los tiempos inmediatos y mediatos a la presencia de esos meteoros… Más todavía, si usted y yo reflexionamos, nos hemos dado cuenta y hemos valorado, indudablemente de cuan importantes son los abastecimientos con alimentos y otros productos; el agua, la luz, la telefonía, los medios masivos de comunicación radio y televisión, las redes sociales propositivas, los medios gráficos y la buena comunicación y diálogo entre quienes convivimos, tanto en familia como en nuestra vecindad y en los diversos espacios de la sociedad, en lo educativo, cultural, convivencias, reuniones y hasta en el quehacer político, que afortunadamente en los casos de emergencia muchos de sus actores hacen a un lado las turbiedades de la politiquería… Anticipamos que los graves daños sufridos no podrán ser resueltos en lo que le resta a este sexenio gubernamental por lo cual, se requerirá como un auténtico compromiso, la continuidad de acciones, servicios y obras con quienes asuman las próximas gubernaturas estatales y la Presidencia de la República.

¡Hasta mañana que será un día más..!

Por: Pablo Rubén Villalobos

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