Celeste Gravenmier no le hizo caso a su papá y siguió saltando en la cama mientras tenía su cepillo de dientes en la boca, pero un mal paso le provocó un enorme agujero en su garganta. Mitchell Gravenmier, su padre, había llevado a Celeste y a su hermano Matthew, de dos años, a dormir en su casa de Utah, Estados Unidos​ cuando ocurrió el dramático accidente.

Dijo que les había pedido que dejaran de saltar mientras se cepillaban los dientes. Se distrajo a hablar con su esposa, Victoria de 25 años y en cuestión de segundos escuchó un grito agonizante.
"Celeste estaba sentada en su cama saltando de un lado a otro y yo le decía que se detuviera. Los niños se cepillan los dientes sentados allí para evitar que corran", le contó Mitchell a The Sun según refleja Telemundo.

"Me di la vuelta por un segundo para hablar con mi esposa y cuando me di la vuelta de nuevo, Celeste estaba cayendo hacia adelante", agregó. La pequeña de cinco años se paró y su padre pudo ver que había un poco de sangre a su alrededor, pero nunca imaginó que la lesión era peor de lo que pensaba.

"Pensé que podría haberse lastimado las encías o haberse mordido el labio, pero después con mi linterna, descubrí un agujero muy grande en la parte posterior de su boca", explicó.

Inmediatamente la llevó al hospital y le realizaron una tomografía para verificar que sus vasos sanguíneos ni arterias estuvieran en peligro. Los resultados arrojaron que se encontraban bien, sin embargo, era necesario someterla a una cirugía de emergencia para cerrar la herida.

"Se lastimó el paladar hacia la parte posterior de la boca, en el área de la garganta y la zona de la lesión es lo que usas para emitir ciertos sonidos", detalló el padre. La operación tomó aproximadamente dos horas y media.

Por suerte, la menor ya está de regreso en casa con sus padres tras la complicada intervención. Ahora debe seguir una dieta de alimentos blandos y líquidos durante las próximas dos semanas.

"Celeste volvió más o menos a su estado normal y feliz, pero está molesta porque todavía no puede usar vasos o pajitas para tomar. Tenemos que ser estrictos para asegurarnos de que se mantenga hidratada", dijo Mitchell.

"Ahora está muy nerviosa a la hora de cepillarse los dientes. Tiene un poco de miedo", admitió. Aunque por el momento todo va bien, los médicos les advirtieron que su hija podría tener problemas en el futuro para emitir ciertos sonidos.