CUERNAVACA,  MORELOS.- Blacky, una perrita tipo dóberman pincher, la cual fue abandonada y desde entonces Blacky, se alojó en el fondo de una barranca; un día, Alberto Rodríguez Terán, la miro desde una tienda que está justo arriba de la barranca.

Alberto, llamo a la perrita y esta subió tímidamente; se comportaba un tanto huraña, así que el señor le dio un poco de comida, así pasaron varios días con esta dinámica, que continuó, por varios días; la perra ya pasaba más tiempo esperándolo en la tienda y menos en la barranca.

Poco a poco ambos se fueron tomando cariño y gracias a este encuentro, de nuevo Blacky volvió a creer en el cariño de los humanos; esta noble acción tuvo frutos, un día la perrita empezó a seguir a Alberto hasta su casa y allí se quedó afuera de su hogar; allí paso otro lapso de tiempo

En una ocasión, después de que Blacky terminó de comer, Alberto la invito a ingresar a su casa y esta decidió entrar, allí durmió muy tranquila y al otro día Alberto la saco a pasear, desde entonces se convirtió en su fiel acompañante y ambos se dan cariño.

Dice Alberto, “Es mi angelito de cuatro patas”. Esta historia nos enseña que nunca sabes dónde encontrarás a tu mejor Amigo, puede ser que venga de donde menos lo imaginamos.

Teléfono para conocer a Blacky: 777 114 09 54. 

Por: Luis Flores / luis.flores@diariodemorelos.com