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BlackBerry ha anunciado un nuevo teléfono, el Motion. Aunque la mítica compañía de teléfonos dejó de fabricar sus propios terminales, responsabilidad que ahora corre a cargo de empresas como Alcaltel; este terminal sigue llevando su software y una capa de personalización propia sobre Android. Lo que no tiene es un teclado físico, algo que había caracterizado siempre a sus dispositivos.

A cambio de perder su mayor seña de identidad, gana una batería de 4.000mAh, que es bastante para un dispositivo de 5,5 pulgadas de pantalla (resolución de 1080p). En su interior, también alberga una CPU Snapdragon 625, 4GB de RAM, 32GB de almacenamiento y una cámara trasera de 12 megapíxeles, así como aislante para conseguir la resistencia al agua IP67 y la versión 7.1 de Android.

Salvo por este último detalle, bien podría decirse que es un móvil de gama media, pero sólo se venderá en países de Oriente Próximo (como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos), por lo que hacerse con él no parece sencillo.

Que no llegue a Occidente de momento bien podría ser una rendición de BlackBerry a los hechos: su cuota de mercado es ínfima y no va a conseguir remontar salvo que algo catastrófico ocurra a el resto de fabricantes del mundo. Además, la ausencia de un teclado físico no ayuda: si siguen teniendo algunos fieles clientes es por esta característica, y este teléfono no apuesta por ella.

La historia de BlackBerry, como la de Nokia, es trágica hasta cierto punto: por no saber renovarse y por haber apostado por un caballo perdedor (por su propios sistema operativo o por uno que nunca fue un gran competidor, en el caso de Nokia), las dos empresas han perdido la inmensa mayoría de su negocio y han quedado relegadas a productos menores o anecdóticos.