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Se jugó el encuentro de ida de la Final de la Concachampions en el estadio Universitario ubicado en San Nicolás de los Garza, con un lleno impresionante, ambiente extraordinario y la victoria del América ante unos tristes Tigres.
Tuve la suerte de que el juego coincidiera con mi visita a la Sultana del norte y fui convocado por un grupo de buenos amigos para asistir al estadio y no dejar de maravillarme con la fidelidad del público, en este caso de los felinos.
Sin embargo, en esta ocasión, le quedaron a deber a esos entusiastas seguidores, fundamentalmente porque no entendieron a carta cabal las lecciones que les dejaron sus anteriores finales.
En la Copa Libertadores cayeron ante River Plate por pasivos y parcos en el juego de ida en calidad de locales. Ante Pumas, se llevaron todo el botín de acá y plantearon en Ciudad Universitaria un esquema medroso y ratonero que por poco les cuesta el título. Una absurda expulsión de Eduardo Herrera impidió a los del Pedregal ganar en el alargue.
Ahora sucedió lo mismo. La inoperancia de los pupilos de Ricardo Ferretti contrastó con la actitud bélica de su rival.
América, por el contrario, puso en el terreno de juego ese extra con que se ganan las finales.
Liderados por Rubens Sambueza, coyotearon al rival, matándolo al contragolpe. Fueron tan letales que incluso se sobrepusieron a un tanto injustamente anulado por una pésima interpretación de la regla del fuera de juego por parte del juez asistente
Otro elemento a destacar fue el arbitraje. Los jugadores de Tigres están acostumbrados a que, arropados por su público, se les marque todo a favor.
El miércoles Roberto García Orozco dejó fluir las caídas y no mordió el anzuelo de los engaños, haciendo caer en la desesperación primero y en el ridículo después, a los infractores.
La losa parece demasiado pesada para levantarla. Tendrían que cambiar demasiadas cosas al interior de los norteños para bien y en el vestuario americanista para mal, como para revertir el resultado.
Las Águilas dieron un paseo a los Tigres. Sólo un trámite los separa del Mundial de clubes y este se cumplirá en el Azteca. Ferretti y sus muchachos deberán esperar otra oportunidad.