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Cuando éramos chavos, vivíamos allá por el rumbo de Xotepingo, en el sur de la gran Ciudad de México, que no era el monstruo de concreto y coches que es hoy y que todavía se llamaba Distrito Federal.
Nuestra calle era una cerrada de nombre “Grama” y la casa estaba marcada con el número 108. Luego del colegio, nos dedicábamos a jugar carreterita, trompo, yo yo, beisbol, tochito, coladeritas y en el parque de atrás, soccer.
Nuestros vecinos y amigos tenían apodos comunes como el “flaco” y el “gordo”; había otro francamente impresentable que respondía cuando le llamaban con el sobrenombre de la “boya”; uno poco agraciado al que le decíamos “pínchur”; además de los hijos de don Pedro Nájera, inolvidable futbolista del América allá por los 60´s, Beto y Pepe así como otro que era medio ardido y peleonero, a quién motejaban “coco”.
En una ocasión nos invitaron a jugar un partido a unas canchas que se llamaban Tetepilco, cerca de una estación de tranvías urbanos. Los campos eran de tierra pero eran muy cotizados por la facilidad para llegar ya en los mencionados trenecitos o en camión, además de ser muy barato el alquiler.
Nos citamos como a las 10 de la mañana y a la hora de irnos para enfrentar el importante reto, nos contamos y éramos sólo 8 jugadores. Tocamos puertas y timbres de los ausentes recibiendo rotundas negativas de sus mamás. Nada más estaban los que estaban.
Al iniciar el recorrido hacia la parada del camión que nos llevaría al juego, “coco”, en tono francamente molesto dijo: “Como quieren ganar si nomás van 7 y luego, pendejos”.
¡Él no se contó!, se refirió despectivamente al minúsculo grupillo sin aludirse. Eso se llama autoestima porque además, el buen “coco” era más tieso que las quijadas de arriba y bastante malito para jugar.
Esta anécdota infantil viene al caso luego de escuchar las declaraciones de Cristiano Ronaldo, tras la derrota del Real Madrid en el Derby madrileño. El astro portugués dijo: “Si todos estuvieran a mi nivel a lo mejor estaríamos primeros”. ¡Tómala!, ser o tener un compañero así, la verdad, no tiene precio.
Ya luego la matizó diciendo que él se refería solo al aspecto físico. Dijera mi abuela, “ganas más callado, m´hijito”. De todas maneras está reventando sino es que exhibiendo al resto de la plantilla merengüe. Este tipo de cuestiones, aunque admitamos que tenga razón, son para hacerse a puerta cerrada y de frente a sus colegas. Ponerlo en twitter es además de imprudente, francamente cobarde.
El hecho es que el glorioso Atlético de Madrid, mi equipo, le tiene tomada la medida a los Blancos y les propina una derrota que prácticamente los deja fuera de la disputa por el campeonato de Liga. Es además, la primera derrota de Zinedine Zidane en el banquillo madridista por lo que ahora, si quieren ganar algo, deberán enfocarse en la “Champions”.
“Coco”, dondequiera que estés, ¡cómo te pareces a Cristiano!

Por: Arturo Brizio Carter