La eliminatoria de CONCACAF se ha puesto color de hormiga ya que un par de equipos que no habían sumado lo hicieron el fin de semana, por lo que viene al caso un cuento bastante malo y viejo.

Resulta que un hombre deseaba con todas sus fuerzas convertirse en actor pero no crea usted que de cualquier clase, no, el tipo quería personificar solo papeles de carácter. Miraba cuanta película quedaba a su alcance y asistía a todas las obras de teatro que se presentaban en su pueblo, que a decir verdad, eran escasamente dos al año. Con ese bagaje cultural, se lanzó a la capital y acudía con solemne regularidad a cuantas pruebas, “casting” le llaman pero solo a aquellas donde hay que pagar con cuerpo, se realizaban para otorgar los roles ya para una película o una puesta en escena.

El resultado era decepcionante. De todos lados lo bateaban y a la frustración actoral se unía la angustia de ver como su peculio disminuía en forma alarmante. Pero como Dios aprieta pero no ahoga, cayó en sus manos el ansiado papel. Se trataba de una obra de misterio donde en el segundo acto, en el medio del escenario, aparecía un cuerpo sin vida. El parlamento que nuestro amigo tenía que memorizar era: “¡Dios mío, un cadáver!”

El día del debut, los nervios hacían presa de mi brody y para calmarlos, se llevó una anforita de esas que había visto usar a Humprey Boggart, por lo que a cada repetición, un traguito y así se puso una pítima de agarrapollos.

Cuando le tocó participar, emitió un sonoro eructo y gritó a todo pulmón: “¡En la madre, un muerto!”.

Exactamente igual grité luego de ver la zarandeada que Estados Unidos le puso a Honduras. El 6 a 0 es un triunfo de 4 puntos por aquello de la diferencia de goles. Los gabachos se tardaron en despedir a Jürgen Klinsmann y trajeron a un viejo lobo de mar como Bruce Arena quién ordenó formación e ideas y los de las barras y las estrellas parecen estar de regreso. Ahora irán como visitantes a Panamá, con los canaleros urgidos de una victoria y ahí veremos si los gringos son una realidad.

Otro “muerto” resucitado, aunque con realidades diferentes, es Trinidad y Tobago. Los caribeños derrotaron a Panamá y le pusieron número a su casillero. Ahora enfrentarán el martes al Tricolor que con varias ausencias buscará traerse el botín completo.

La jornada 4 la completa un clásico centroamericano como lo es Costa Rica vs Honduras. La regularidad no es la divisa de esta confederación por lo que puede esperarse cualquier cosa aunque por lo mostrado hasta el momento, los ticos parecen favoritos y a esto hay que añadirle el ingrediente de la localía.

Mi pronóstico es que al Mundial irán México, Estados Unidos, Costa Rica y a la repesca Panamá, quedando fuera Trinidad y Tobago así como los “catrachos”. Habrá que ver quién es el siguiente muerto.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
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