El pasado fin de semana se jugaron dos clásicos, océano de por medio y con diferencias de calidad abismales. No es que quiera menospreciar el Monterrey ante Tigres, uno de los juegos emblemáticos de nuestro balompié y que quizá sea lo único que divide a la sociedad regia pero la verdad, si lo comparamos con el Real Madrid vs Barcelona, la verdad creo que salimos perdiendo.

Como sea, el “clásico regio” resultó emocionante, razonablemente bien jugado y la victoria de Rayados me pareció más que merecida.

En la “madre patria” se dieron un verdadero agarrón los merengues y los culés donde emergió gigantesca la figura de la “pulga” Lionel Messi, clavando dos goles de enorme factura, uno de ellos decisivo para la victoria blaugrana pues cayó en los últimos segundos del tiempo de reposición.

El arbitraje jugó un papel importante. El juez canario Alejandro José Hernández Hernández cometió yerros que fueron cambiándole la faz al encuentro. Primero no marcó el penal que le cometió Umiti a Cristiano apenas al minuto de juego. Luego dejó en la cancha a los madridistas Marcelo, que le reventó la boca a Messi con un codazo y al “diputado” Casemiro, así bautizado porque tiene fuero. En la “Champions” y en la liga puede cometer cualquier cantidad de tropelías incluso ya amonestado y jamás será expulsado.

Pero dejando atrás los clásicos, quiero comentar con usted, amable lector, una discusión que tuvo lugar en el programa televisivo “La Jugada”, donde tengo el privilegio de participar.

Se dijo que Guadalajara ha tenido que rotar a sus jugadores pues a decir del técnico Matías Almeyda, están cansados. Caray, la verdad llama la atención pues es un equipo de extrema juventud y lo que más ha hecho es jugar la liga y unos cuantos juegos de copa, donde por cierto salieron campeones.

Imagine usted a equipos como el Madrid o el Barsa, que juegan liga, copa del rey, “champions”, todos con encuentros de altísima competencia y no oímos que Sergio Ramos, Marcelo, Cristiano, Messi o Suárez se quieran quedar en casa por estar extenuados. Un equipo grande en Europa juega hasta 85 juegos al año y hasta chance les da de hacer su pretemporada
en Asia.

Por todo ello considero un mito ese sonado pretexto, muy a la mexicana, del supuesto agotamiento del futbolista. El propio técnico teje el cuento, los jugadores lo aceptan y hasta los medios de comunicación lo repiten como un mantra.

En otros deportes con gran exigencia no se escucha este pueril pretexto. El ciclista rueda diario, el tenista prácticamente lo mismo, el basquetbol se juega cada tercer día y el americano es semanal pero se entrena a tope todos los días.

¿Serán súper hombres o estarán fabricados con otra sustancia? La respuesta es no. Simplemente se asumen como lo que son: Atletas de alto rendimiento. Lo que debería cansar en México es el permanente apego a la mediocridad.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
[email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:




Loading...