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EL ARBITRAJE.- En la Copa América Centenario ha estado, como siempre, en el ojo del huracán, siendo el paño de lágrimas de los perdedores. Sin embargo, se presentaron jugadas puntuales que deben ser consideradas como errores graves y que por cuestiones de apreciación y mala comunicación, se decidieron lesionando fundamentalmente al espíritu del juego y al reglamento del mismo.
ESTADOS UNIDOS.- Aportó dos jueces centrales para esta justa. Uno de ellos es el mundialista Mark Geiger con actuaciones irrelevantes, pero el otro silbante es Jair Marrufo, hijo del árbitro mexicano en retiro Antonio Marrufo, quién fuera internacional azteca en los años 90. El buen Jair le marcó una mano de esas que no se pueden creer al equipo boliviano, en su partido ante Chile.
EL MAYOR ESCÁNDALO.- Hasta el momento se presentó en el partido que definía al segundo clasificado del grupo “B” en esta edición de la copa entre Brasil y Perú. En un partido cerrado, lleno de imprecisiones y con un cuadro inca apoyado en su bastión defensivo, vino un contragolpe al minuto 75, Andy Polo tiró un centro que fue rematado por Raúl Ruidíaz y que se anidó en las redes del cuadro amazónico.
EL GOL DESATÓ.- Las protestas, primero del arquero Allison y luego de todo el equipo brasileiro. El juez central uruguayo Andrés Cunha dio el gol dado que su asistente número uno, Nicolás Tarán, jamás levantó la bandera. Movido por el cúmulo de reclamos de los integrantes de la verde-amarelha, el silbante charrúa se acercó a dialogar con su auxiliar.
AQUELLO ERA YA.- Un verdadero desorden ya que el nazareno jamás logró dispersar a los jugadores de ambos equipos que los rodeaban, unos para exigir la anulación del tanto y otros para pedirle que lo validara de una vez por todas. Entonces sucedió algo que quedará en los anales del arbitraje internacional.
EVIDENTEMENTE.- Tanto Cunha como Tarán establecieron comunicación con un agente externo. Se demoraron más de cinco minutos conversando con ese misterioso ente y finalmente dieron por bueno el gol. El problema es que en este torneo no está permitido el uso de la repetición instantánea ni el auxilio tecnológico.
DE CUALQUIER MANERA.- Resultó muy escasa la ayuda del “amigo secreto” de los señores árbitros porque, aparentemente, luego de mirar la evidencia televisiva, el efectivamente parece conseguido con la mano.
EN HONOR A LA VERDAD.- Se trata de una jugada brava, de esas perruchas que ningún árbitro quiere que le toquen y que marcará seguramente la baja del silbante uruguayo y sus colaboradores. El problema queda en quién dio la orden de esa escucha misteriosa y cuál será la reacción del comité de arbitraje de CONMEBOL y sus instructores. Me queda claro que la persona que estaba en la intercomunicación tampoco pudo dilucidar si el balón pegó en la mano o en el muslo del delantero peruano y por ello, ante la duda, apoyó la decisión inicial de los árbitros.
EL DICHO DE LA SEMANA.- Se lo dedico al asesor, a quién le diría muy a la mexicana: “No me ayudes compadre”.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
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