compartir en:

En lo que se antoja como un adelanto a la semana santa, el Cruz Azul vivió su sábado de gloria cuando recibió la visita de Jaguares y pudo volver, por fin, a la senda de la victoria.

Desde que Paco Jémez asumió la dirección técnica celeste, los expertos opinan que el equipo juega bien y no soy quién para desmentirlos pero surge la pregunta: ¿anotar goles no forma parte del bien hacer en un cuadro de futbol? Si la respuesta es afirmativa, entonces estará usted de acuerdo, amable lector, que la “máquina celeste” ha estado haciendo las cosas, como diría un amigo, “perfectamente mal”.

Los de la Noria promedian menos de un gol por partido, pese a los audaces planteamientos de su técnico y de que, efectivamente, tienen llegada y generación de peligro. Ante los chiapanecos el fantasma de otra derrota “injusta” rondó por un buen rato el inmueble de la colonia Nochebuena, ya que tras fallar un penal, los del sureste desaprovecharon la mejor oportunidad de todo el encuentro y de esa manera, sentenciaron su suerte.

Tras una salida tardía de Moisés Muñoz, el juez del encuentro Luís Enrique Santander marcó la pena máxima a favor de los capitalinos. Se hizo un cónclave entre el “chaco” Christian Giménez, Joao Rojas y Gabriel Peñalba para ver quién lo cobraba, resultando electo este último. Lo tiró de lágrima, prácticamente a las manos del arquero de la selva y de esa manera, persistía el cero en el tanteador.

En la siguiente ofensiva jaguar, Vanderley se fue solo para la portería contraria, solo que corrió como chiva loca y se encontró con Jesús Corona que lo despojó de la esférica. Oportunidad única que este chambón desperdició por falta de técnica individual.

Después, un golazo de Ángel Mena y otro medio casual de Joao Rojas dieron qué digo una bocanada, un tanque de oxígeno para su cuerpo técnico, tan cuestionado sobre todo luego de caer ante el América.

La siguiente aduana de los cementeros será durísima ya que visitan a un diablo rojo herido tras caer en sus dos últimas salidas ante Puebla y Chivas respectivamente, sin embargo, en un torneo tan generoso como el mexicano, hilvanando tres victorias llegarían a 18 puntos, poniendo cerca la tierra prometida de la clasificación.

Lo que deberán tener claro el señor Jémez y sus pupilos es que en las 8 fechas restantes, Cruz Azul estará jugando una final cada semana y es acá donde le debe entrar la preocupación a su fiel afición.

Porque, normalmente es ante este tipo de presión que sus elementos se achican, se arrugan y exhiben ese “pecho frío” que les ha impedido ganar algo de importancia durante ya muchos años.

Ya ni pedirle a sus seguidores paciencia, pues parecen hechos para el estoicismo, la bronca es que los números no tienen corazón y pueden caer al pozo de la ignominia.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
[email protected]