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Para el ente social que es el ser humano resulta fundamental la interrelación con los demás, por ello se busca saber más de la personalidad, forma de ser y actuar de la gente que nos rodea. Sin embargo, conocer a alguien a cabalidad es una misión casi imposible pero sus actos y dichos reflejan en mucho lo que ese individuo trae en su canastita.

El mejor ejemplo de lo anterior es el noviazgo. La pareja ofrece su mejor versión y cada cual gusta de creerla, lo cual hace que el caramelo rebose. Incluso las actitudes de violencia encubierta, los malos modos, los celos e incluso las adicciones son perdonadas bajo dos premisas: Primero, “es que así lo educaron” y segunda, “pero yo lo voy a cambiar”.

Lógico, cuando la relación deviene en matrimonio, esas “prendas” personales se exacerban y convierten la diaria convivencia en un verdadero infierno.

Pasa como con una amiga mía a la que deje de ver por un tiempo y al preguntarle cómo le iba de casada, me contestó que se había divorciado. Al inquirir la causa me dijo: “Es que me salió borracho”. ¡Pues se lo habrá sacado en una rifa o en una tómbola! La verdad no le “salió” sino que ya lo era pero el enamoramiento le colocó una venda en los ojos.

Quiero hilar esto con la contratación de Agustín Marchesín por parte del América. Creo que el procedimiento fue tremendamente desaseado por las formas y los tiempos. Fue una falta de respeto que en plena liguilla se le informara al titular Moisés Muñoz que traerían a otro guardameta.

Pero el actuar del propio guardameta argentino me deja muchas dudas en torno a la clase de individuo que es.

Por ejemplo, él declaro hace unos meses que jamás jugaría para las Águilas del América. Pues más rápido cae un hablador que un cojo y ahora tendrá un problema para ganarse a la gran afición azulcrema que además tiene un largo romance con su portero titular quién, para acabarla de amolar, pasa por el mejor momento de su carrera.

Previo al torneo pasado, corrió el rumor en la querida Comarca Lagunera que “Marche” se iba al Boca Juniors. El pase no se concretó pero desestabilizó al plantel y a la afición. A veces la difusión de esas noticias la realiza el propio representante del futbolista.

Las actitudes que asume también en la cancha ante los rivales y los árbitros revelan prepotencia y falta de educación y considero que lo han dejado crecer demasiado.

¿Qué es un buen cancerbero? Estoy de acuerdo aunque en el listado de porteros argentinos que han pisado canchas mexicanas creo que todavía tendría que formarse en la cola.

No tengo el gusto de conocerlo personalmente y no me gusta hablar de nadie sin bases pero en el caso de este hombre, me atengo a lo que hace y dice, aplicando el viejo adagio bíblico de…Por sus obras los conoceréis.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
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