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Durará años la polémica que se armó en torno a la decisión emitida por Roberto García Orozco para sancionar como penal el riflazo desviado por Miguel Samudio, defensor americanista, en las postrimerías del encuentro Semifinal entre Rayados y Águilas. Esa jugada dejó fuera a los capitalinos y permitió el pase del cuadro regio. La acción fue tan brava que polarizó las opiniones entre quienes afirman que el balón dio en el hombre y los que creen que pegó en el brazo.
Vamos por partes. El movimiento de Samudio es totalmente deliberado, ya que inclina el cuerpo para contactar el balón y la distancia es la suficiente para que lo haga. El balón tiene una circunferencia de 70 centímetros por lo que, admitiendo sin conceder que le hubiera pegado en el hombro, resulta imposible que no haga contacto con el brazo. Yo sostengo que juega el balón con la parte superior del brazo y que el penal está bien marcado.
Además, si como afirma el jugador, la pelota le hubiera pegado sólo en el hombro, la trayectoria sería totalmente diferente a la que en realidad tomó, pero en cualquiera de los casos no puede hablarse de un error arbitral ya que la colocación del juez y el movimiento del americanista son elementos suficientemente sólidos para sancionar la pena máxima.
Los seguidores americanistas han inundado las redes sociales con una foto, supuestamente tomada en el vestuario de los de Coapa, donde afirman se ve la marca del pelotazo en el cuerpo de Miguel Samudio. A mí lo único que me comprueba la fotografía es el pésimo gusto del atleta y lo malo que es su tatuador.
Mi amigo Ricardo Peláez se sube al escenario y afirma creerle a su jugador, lo cual me resulta perfectamente lógico. Luego hace una reseña de las jugadas y los partidos en que, según su juicio, García Orozco ha afectado al América, echando por tierra la leyenda urbana de que a los azulcrema les ayuda el arbitraje. Una vez más el tema visto con el prisma de los colores que cada uno defiende y es perfectamente comprensible.
Como siempre digo, en jugadas de apreciación, es válida y respetable cualquier opinión. La bronca es que la prevalente es la del árbitro y sea que nos guste o no, él solo tiene una fracción de segundo para decidir lo que llevamos tres días discutiendo.
Hay quién afirma, a modo de reproche: “Es que el árbitro decidió el partido”. Yo les diría: ¡Pues para eso está! Y la jugada en cuestión se discutiría con el mismo ardor si no se hubiera marcado y con ello, quedara el América como uno de los finalistas
Una realidad indiscutible es que en el futbol mexicano, se ha logrado convertir en estrella al árbitro, dejando de hablar de futbol.
Resulta triste que el comentario se lo lleve García Orozco luego de un partido con altísimo nivel técnico y plagado de emociones. Ni modo.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter

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