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Hace ya algunas lunas, el aficionado al futbol no tenía más remedio que ir al estadio o sentarse a ver el futbol mexicano por el canal 2. Éramos felices pensando que las Chivas serían el campeonísimo eternamente, el América su eterna escolta y que en el resto del país existían equipos que apreciábamos tres veces al año, cuando venían de visita a la capital para jugar contra el referido cuadro azulcrema, el Necaxa que todavía respondía al sobrenombre de los “electricistas” y los “potros de hierro” del Atlante.
Pumas acababa de ascender y demoraría en cosechar laureles y tampoco había empezado la dinastía teñida de celeste del Cruz Azul. Toluca se había levantado con un bicampeonato y México organizaba en 1970 su primer Mundial.
Después se empezaron a televisar prácticamente todos los partidos, fruto del surgimiento de Imevisión, cadena estatal que buscó la competencia con Televisa. De esa manera, miércoles, jueves, sábado y domingo las pantallas se llenaban de nuestras figuras de cortos pantaloncillos y largas melenas.
Nuestro máximo acercamiento con el balompié internacional sucedía en los torneos Hexagonales o Pentagonales que en el verano enfrentaban a clubes extranjeros de la talla del Santos de Brasil, Uda Dukla de Praga, Independiente de Argentina y Atlético de Madrid, solo por mencionar algunos, contra cuadros nacionales, empezando con el campeón.
El otro monitor era la Copa del Mundo pero sólo cada 
cuatro años.
La bronca se presentó cuando, con el traspaso de Hugo Sánchez al futbol español, nos empezó a llegar la señal del futbol ibérico y de ahí en adelante, de casi todo el balompié europeo y ahí nos dimos cuenta que en nuestro país se jugaba un deporte muy parecido al futbol.
En la actualidad, es mayoría el grupo de niños y jóvenes que se las saben de todas, todas en lo tocante al futbol europeo y ya casi no miran el “juego del hombre” made in México.
Simplemente porque el espectáculo allá está garantizado. No es mala onda pero a media semana en este lado del charco nos aventamos el Toluca ante San Lorenzo de Almagro que será muy el equipo de su santidad el Papa pero que malos son; el Emelec contra Pumas, pa´l gato y la Final de Copa entre Veracruz y Necaxa donde los “tiburones rojos” masacraron al cuadro de la división de ascenso, ciñéndose la corona de ese torneo marca “patito”
Por la tele vimos en el viejo mundo al Real Madrid, de la mano de Cristiano Ronaldo, echar al Wolfsburgo; avanzar al Manchester City a costillas de París St. Germain; presenciar como El Bayern Munich se pone en Semis y la heroica gesta de mi equipo, el Atlético de Madrid, mandando a su casa al Barcelona. No cabe duda que siguen existiendo las clases sociales.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter

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