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La mayoría de las religiones la prohíben pero los seres humanos la gozan. Se dice que no existe mayor placer que la venganza e incluso hay quién afirma que entre más tiempo pasa para ejecutarla, mejor se saborea. Seguramente usted ha escuchado el dicho de que la venganza es un plato que se come frío.

Entre las muchas anécdotas que se le endilgan al general Álvaro Obregón, hay una que tiene que ver con este tema. Cuando era presidente de la república, el sonorense estaba sentado al centro de una larga mesa donde departían invitados, en su mayoría mujeres. A la hora de los postres, una dama de sociedad le preguntó al “manco de Celaya” cuál era el momento que más gozo le producía, a lo que respondió a quemarropa: “Cuando
me vengo”.

Se hizo un silencio que se podía cortar con un cuchillo por lo que, mirando de un lado a otro a todos los presentes, don Álvaro dijo: “¿Qué no es la venganza el placer de los dioses?”

Bueno, el hecho es que a este acto humano, cuando de deportes se trata, se le ha bautizado con el nombre de revancha, que para los efectos prácticos viene siendo lo mismo y en la liguilla del futbol mexicano se le presentó este manjar a los integrantes de las Águilas del América en su duelo de Cuartos de Final ante
el chiverío.

Recordemos que los azulcrema están en pleno festejo de su centenario y han prometido ganar aunque sea uno de los torneos en que participan. El primer fiasco fue en la CopaMx cuando cayeron en penales precisamente ante el odiado rival deportivo.

También en el marco de los festejos, recibieron en el Azteca al rebaño y les echaron a perder la fiesta por lo que el enfrentamiento de esta liguilla era esperado con ansias.

En el juego de ida, la moneda quedó en el aire ya que el tanteador indicó un empate y todo quedó para el domingo por la noche en el estadio de las Chivas.

Ahí demostraron ser un equipo de raza, con jugadores que saben ganar partidos a partir de una concentración monolítica y a prueba de balas. Además, para que la justicia deportiva imperase, un tipo al que el técnico ha relegado injustamente a la banca, se convirtió en el héroe al clavar el único gol del partido.

Oribe Peralta mostró de que está hecho, opacando a otros futbolistas que incluso son seleccionados pero que a la hora buena se achican, como Isaac Brizuela, Alan Pulido y Carlos “gullit” Peña, quienes en la cancha pesan menos que un pecado venial.

Además, la negra noche tapatía se completó con los graves problemas que tuvo la transmisión por televisión de paga, con más cortes que el presupuesto para el año que entra, motivando el coraje de aquellos incautos que siguen creyendo en un proyecto totalmente utópico y con escasa posibilidad de éxito.

América enfrentará a Necaxa. Planeados para cosas diferentes, los “Rayos” hasta
ahí llegarán.