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El futbol es una industria muy generosa y da para todos. En México se acaba de realizar el mercado de piernas, conocido como “draft”, que no es más que la concreción de traspasos y préstamos pactados desde antes y donde los intereses que menos se cuidad son los del futbolista. Directivos, entrenadores y agentes concurren a esta feria para armar sus equipos, pavonearse y gastar una buena lana en refuerzos que a veces, resultan verdaderos petardos.
Por mi parte, sigo las noticias con interés aunque lo principal es lo que ocurre al interior de la Copa América Centenario, jugándose actualmente en los Estados Unidos, donde me encuentro junto con el equipo de Televisa Deportes para transmitir los partidos del cuadro tricolor.
Es impresionante la cantidad de personajes del balompié que se dan cita en este tipo de eventos. De pronto se topa en el estadio, el hotel o algún restaurante con alguna figura en retiro, que fueron ídolos en su momento y a los que a veces es difícil reconocer porque el tiempo ha marcado en ellos su huella o el exceso de tamales les ha hecho adquirir cintura de guajolotes.
Lo cierto es que es padrísimo saludarlos y ver en ellos la cara de sorpresa de que uno los recuerde.
Hace unos días me subí al elevador y le pregunté a un hombre como de mi edad, gordito y pelón si era Carlos Hebert Revetria, goleador con Tampico y Coyotes del Neza, que en su momento era hasta galán.
Créame que el tipo se conmovió, me contó que amaba a nuestro país, que tenía incluso un hijo mexicano y que me agradecía mucho el reconocimiento.
Siguiendo los juegos para la televisión paraguaya viene José Luís Chilavert, inmenso arquero guaraní y goleador en su momento con su selección y el Vélez Sarfield argentino. Tuve el honor de pitarle en un juego ante Brasil en la Copa América de Ecuador 1993 y su personalidad imponía. Lo sigue haciendo desde sus más de 100 kilos de tonelaje.
Otro hombre que viene con un canal gringo que transmite en español es Enrique Borja, ídolo en los 70 en nuestro país y quién, a diferencia de “Chila”, se conserva maravillosamente bien. Además, nunca ha perdido la sencillez y no niega una foto o una firma a nadie.
También vi al “trotamundos” Bora Milutinovic quién como siempre vuela de poste a poste para saludar a un dirigente o conseguir entradas gratis para el estadio. Otro portento de la naturaleza, bien esbelto a sus 71 años de edad.
Con nosotros viene el gran Osvaldo Sánchez quién es un embajador impresionante. Todas las puertas se abren cuando la gente reconoce a este arquero excepcional pero mucho mejor persona. Estupendo compañero de viaje, simpático y divertido.
Hoy saludé a Eduardo Rergis, el jarocho que viviera grandes momentos con el América y al profesor Francisco Maturana, técnico colombiano en los Mundiales de Italia 90 y Estados Unidos 94.
Es bonito este mundo de la farándula.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
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