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Cada manifestación del quehacer humano tiene una particular forma de comunicarse. La verbalización de los conceptos se vuelve hábito y permiten muchas veces saber a qué se dedica una persona.
Es típico que si alguien habla mucho y dice poco, inmediatamente se le califica y se le encasilla como político. Los Doctores de pronto le explican a usted la dolencia que lo aqueja en términos que le hacen pensar que le quedan dos horas de vida para que al final se trate de un simple catarro.
Si de rebuscar en los rincones más íntimos del bello idioma español se trata, consulte a un Abogado y tendrá que salir corriendo a buscar un diccionario para enterarse que demonios quiso decir el “Lic”, aparte, obviamente, de los elevados honorarios.
Los deportes aportan granotes de arena y cada uno tiene su especial terminología. Por ejemplo, para mí resulta un deleite escuchar la narración de una corrida de toros en la voz de Heriberto Murrieta, con su vasta cultura y conocimiento de la materia. También disfruto el beisbol o el americano con la terna de Toño de Valdés, Enrique Burak y Pepe Segarra y así me podría seguir con especialistas que ponen en alto el nombre del periodismo.
Pero es en el futbol donde creo que más barbaridades decimos tanto cronistas, como jugadores, directivos y técnicos. Los “clichés” y lugares comunes son una constante y casi se sabe uno de memoria lo que van a contestar los entrevistados antes o después de un partido.
Los viejos de la comarca deben recordar cuando en el balompié existían laterales, centrales, medios, alas y centrodelanteros. Hoy se le pone mucha crema para explicar cada posición y ya hasta inventaron un guarismo nuevo como lo es que fulano de tal juega de 9 ½. ¡Chale!
Otra frase frecuente en el futbol se refiere a las victorias o ausencia de ellas. Se dice: “Este equipo necesita sumar de a tres”. Perdónenme pero en el futbol moderno no se puede sumar de a dos ni de a cuatro; se trata de una obviedad repetida hasta el cansancio.
El otro día Luís Enrique, técnico del Barcelona, descubrió el hilo negro: Antes de su partido ante el Madrid dijo: “En la cancha solo hay un balón y tenemos que tenerlo nosotros”. ¡Bueno!, a lo mejor existe alguna liga donde se juegue con dos o tres pelotas pero me tranquiliza saber que en España, solo hay una en el terreno de juego.
Cuando un entrenador de a tiro la riega con la alineación o un cambio, el comentarista en turno se cura en salud diciendo: “Bueno, es que él es quien conoce el día a día”. ¡Pues claro, para eso le pagan! Ni modo que llegara el día del partido a dirigirlo, como en el llano.
Y para acabar de enriquecer el asunto, aparecen las redes sociales con términos que hay que ser perito en grafoscopía para entenderles, sin embargo, todo esto sirve de aderezo a nuestro querido deporte. De los apodos platicamos luego.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter

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