Hoy juega México el último partido de esta fase previa rumbo al Mundial enfrentando al seleccionado de Honduras en la capital de la República. Sabiéndose calificado, el tricolor buscará la marca perfecta que consiste en ganar todos los duelos en este cuadrangular, lo que por supuesto sería histórico y no dudo que lo haga, dada la evidente superioridad de planteles y el hecho de fungir como locales.

Luego de la humillación sufrida en la Copa América a manos y lo que fue peor, pies de los chilenos que masacraron al llamado “equipo de todos” al son de 7 goles por 0, los pupilos del profesor Juan Carlos Osorio visitaron a El Salvador, trayéndose el botín completo luego de un primer tiempo para el olvido.

Esto dio lugar a que un nutrido grupo de porristas que se desempeñan al mismo tiempo como periodistas y “líderes de opinión” se lanzaran de inmediato al proceso de inflado del “globo verde”.

Esta mecánica tiene lugar cada cuatro años y es idéntica. Se elogia sin medida a los jugadores, no se alude demasiado a la debilidad de los rivales, se endiosa al entrenador en turno y cuando el inflado está a punto de turrón, viene el estallido y la consecuente desilusión de millones de aficionados al futbol.

Frases como “Lo de Chile está superado”, o la supuesta “muestra de carácter” de los futbolistas aztecas ante un rival de poca monta que además, estaba ahogado desde el minuto 20, muestran que la válvula para que el globo vuele está en perfectas condiciones.

La goleada propinada por los andinos puede ser, como dicen algunos expertos, un accidente del futbol pero la superioridad mostrada por la roja sudamericana fue inobjetable y exhibió la peor parte de un equipo sobrevaluado y que ya venía en picada desde el empate con Venezuela.

Ahora, los sopladores profesionales invitan a que el público asista al Azteca para devolverle la confianza al cuadro nacional y de esa manera, hacerles saber que se está con ellos en las buenas, en las malas y hasta en las pésimas aunque creo que los aficionados ya están en una etapa de maduración que desde hace ya rato largo dejaron de creer en cuentos de hadas.

El Tri enfrentará un hexagonal final con tres boletos directos para Rusia y una repesca. Se verá las caras con versiones muy devaluadas de cuadros que hace apenas cuatro años le pusieron las peras a veinticinco como los mismos catrachos, Estados Unidos, Trinidad y Tobago, Costa Rica, siendo quizá el más peligroso el equipo de Panamá. Con esto quiero decir que se calificará sin mayores sobresaltos.

La pregunta sería: ¿Cómo que para qué? Porque ha quedado demostrado que haciendo lo mismo, la senda seguirá siendo chiquita, escarpada y se regresará con las manos medio vacías por enésima ocasión. Solo con una prensa crítica y sólida en sus juicios se le puede exigir a la selección resultados diferentes.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
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