Nadie en su sano juicio puede dudar que los negocios son para ganar dinero y el futbol profesional, como una manifestación de la empresa comercial, no es la excepción. Sin embargo, el balompié está tan mal manejado en México que, siendo un monopolio, los dueños pierden dinero.

La mayoría de los clubes en nuestro país tienen el apoyo de una gran firma detrás de ellos y de esa manera consolidan tanto ingresos como gastos para cubrir el hueco que origina ese barril sin fondo llamado futbol. Para que nos entendamos, perdiendo, ganan, generando un espejismo económico de grandes dimensiones.

Como ejemplo de lo anterior tenemos a Cemex detrás de Tigres, Televisa respaldando al América, la cementera velando por los intereses de Cruz Azul, a Querétaro le cuida la espalda Grupo Imagen y a Monarcas, Televisión Azteca, por mencionar algunos.

En otras ocasiones, ya sea de manera formal o disfrazada, los gobiernos estatales han distraído dinero del erario público para promoverse a través del balompié. Esto constituye un acto ilegal y además, inmoral, al usar la lana de los contribuyentes para un negocio que debería ser privado.

Todo este preámbulo tiene que ver con lo que sucede al interior de las Chivas Rayadas del Guadalajara y su propietario, el señor Jorge Vergara.

Parece que el magnate está empeñado en sacar hasta el último quinto que pueda con el equipo y exprimir a sus futbolistas hasta el límite del agotamiento.

La semana pasada jugaron tres partidos, uno de Copa ante Venados de Yucatán, el llamado “Duelo de Gigantes” ante Boca Juniors y otro de Liga como local ante Santos Laguna.

En el amistoso frente a los “xeneizes”, los encargados de la mercadotecnia al interior del rebaño pusieron caros los boletos y el público los castigó con una paupérrima entrada. Ante los laguneros le siguió la tos al perro y las tribunas lucieron semivacías y todo esto aunado a la pretensión de meter dinero a sus arcas por la vía de la señal restringida de televisión que por su dicho va viento en popa y en la percepción popular constituye un fracaso monumental, por lo menos hasta ahora.

El chiverío viaja en el tren de la calificación con 8 puntos y en el casillero 7, solo un punto arribita de Monterrey y del Atlas, su acérrimo rival regional y a quién enfrentarán en el Jalisco el próximo sábado. Ya Matías Almeyda advirtió sobre el cansancio del plantel.

El interés económico es válido pero tiene un dique cuando hablamos de futbol y es el deportivo. Solo los clubes que logran llevar estos dos aspectos en paralelo, son los que forjan leyendas e historias de éxito. Por los rumbos de occidente, con decisiones viscerales, ceses repentinos, jugadores obligados a asistir a amenizar fiestas infantiles y lo ya señalado, parece que a don George solo le interesa…El billete.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
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