El equipo mexicano donde más rápido se encienden las alarmas es indudablemente el América. Dos derrotas consecutivas hacen que el medio futbolístico en pleno, le dedique mucho más atención a lo que sucede en el feudo de Coapa, no solo en el terreno de juego sino incluso en el vestuario.

Los azulcrema han arrancado la campaña cayendo ante Toluca y Tigres, ambas pérdidas en calidad de visitante y muy comprensibles dada la casi nula pretemporada y el poco descanso a sus jugadores, luego de disputar el Mundial de clubes y la final de Liga el 25 de diciembre.

Sin embargo, lo que más llama la atención del medio es la forma en que se han perdido ambos cotejos y eso tiene mucho que ver con su director técnico, el señor Ricardo Antonio Lavolpe.

Este hombre se distingue por su capacidad para “pudrir” grupos y vestuarios. Su estilo agresivo e incluso grosero en el trato al jugador le ha costado caro en su carrera pero no parece demasiado dispuesto a cambiar.

Eso aunado a que se ha empeñado en pensar que el futbol es una ciencia y que la verdad táctica es su patrimonio particular.

Lavolpe colecciona una gran cantidad de equipos dirigidos en México, algunos incluso con segunda vuelta pero no gana casi nada. En Argentina estuvo al mando de Boca Juniors, Velez Sarfield y Banfield y regresó fracasado e incluso se ha sentado en el banquillo de las selecciones nacionales de México y Costa Rica.

Es una maravilla que a sus casi 65 años, con un solo título en las alforjas, su mal carácter y escándalos incluidos como el caso de la podóloga de Chivas, siga teniendo empleo.

La alineación presentada ante Tigres fue un monumento a la necedad y la improvisación. Nunca habían jugado juntos esos futbolistas y algunos de ellos jamás en esas posiciones por lo que el baile que les pegaron y los cuatro tantos encajados fueron en verdad, una lotería, pues bien se pudo registrar una goliza histórica.

Por lo pronto, entre copa y liga, la defensiva americanista con su flamante refuerzo Agustín Marchesín, se ha comido ocho goles en tres juegos. El equipo adelante depende de la genialidad y para colmo, sus centrales casi se agarran a madrazos en pleno partido allá en Monterrey.

Resulta que por la falta de coordinación en la salida para propiciar el fuera de juego, ambos dejaron en buena posición a André Pierre Gignac quién por cremoso falló un gol cantado. Paolo Goltz se le fue encima a Pablo Aguilar pero la sangre no llegó al río.

Veremos qué pasa con los refuerzos por debutar y por lo pronto, América arranca como local frente al Veracruz, que de visita es menos peligroso que Bambi amarrado.

Mientras, con toda la problemática que enfrenta dentro y fuera de la cancha, considero que a Ricardo Lavolpe se le está saliendo…El agua de la alberca.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
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