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Parece que hace mucho se acabó el campeonato mexicano de la primera división y en realidad no se cumple todavía ni una semana de uno de los partidos más dramáticos de la historia, el Tigres vs América, jugada el mero día de navidad.

Todavía resuena el eco de un estadio enmudecido ante el avance de los minutos al ver que su equipo caía por la mínima diferencia; ese mismo público rugió cuando Jesús Dueñas conectó el testarazo letal que empataba los cartones y no dejó de gritar al ver a su guardameta atajar tres penales seguidos para de esa manera entregarles la corona.

Dos días después nos enteramos que el América ponía transferible a su capitán, Rubens Sambueza, pese a tener un contrato vigente. Parece que una voz muy por encima de la directiva emitió la orden luego de que el volante argentino se hiciera echar de manera absurda cuando los azulcrema tenían el control futbolístico y emocional de esa gran final.

En otro frente, el CEO del grupo Omnilife, propietario de las Chivas, José Luís Higuera, se mofó en las redes sociales de las recientes derrotas de las Águilas, encontrando rápida respuesta en el presidente deportivo de Coapa quién lo llamó “pelagatos”, al tiempo que amenazaba con protestar ante el comité de ética de la LigaMx.

Siguen las dudas en torno a la supuesta grave lesión que sufrió André Pierre Gignac en el juego de ida en el estadio Azteca. Diagnosticado con un esguince cervical grado II, pudimos verlo cabecear todos los centros que al área felina tiró el rival, jugar las dos horas que duró el cotejo, pelear con Ricardo Lavolpe, convertir su penal y hasta cargar a Ricardo Ferreti en la celebración. Es, sin duda, el enfermo más sano del mundo.

Hay quién piensa que el arbitraje mexicano tocó fondo en estos dos partidos de finales. Concuerdo en que se trató de trabajos desafortunados pero me niego a pasarles toda la culpa a los nazarenos. El grado de antideportivismo que se vivió, sobre todo en la vuelta, debería alertar a los jerarcas de la FEMEXFUT para aplicar sanciones más severas a los rijosos y provocadores.

Hablando de arbitraje, un conocido comentarista comparó al silbante Jorge Isaac Rojas con las personas que tienen síndrome de Down. Luego de ser tundido en las redes sociales por esa bajeza, ofreció disculpas a quienes sufren esa enfermedad y a sus familiares. A quién omitió pedir perdón fue al árbitro, primer blanco de su nefasta ironía.

Poco será el tiempo de receso ya que el próximo 6 de enero de 2017 estaremos iniciando el nuevo torneo. Habrá de todo, como en botica y el descenso condimentará de manera especial este semestre. Además, continuará la eliminatoria para el mundial y se jugará la copa Confederaciones con el tricolor como invitado. A mí solo me resta desearle a usted, amable lector, un muy feliz año pletórico de salud y trabajo.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
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