compartir en:

El próximo viernes arrancará oficialmente la eliminatoria definitiva para el mundial de Rusia 2018, cuando la Selección Mexicana enfrente a la de los Estados Unidos, en una ciudad que ha sido declarada como “maldita” para el tricolor, ya que en las últimas cuatro ediciones no se ha podido ganar, cayendo por el idéntico tanteador de dos goles contra cero.

Es Columbus, en el estado de Ohio, donde los gabachos suelen llevar al equipo azteca. ¿La razón?, alejarlos de estadios donde la paisanada hace sentir a los verdes como locales, hacer que la fanaticada gringa atiborre la tribuna y obligar a jugar bajo condiciones extremas de frío, viento y cancha.

Incluso se ha puesto de moda entre el público asistente al estadio cantar el “dos a cerou”, como presagio del resultado que, siempre en contra, se presenta en este tipo de cotejos.

Sin embargo, parece que la ocasión es propicia para revertir la tendencia. Primero, porque la versión actual del seleccionado de las barras y las estrellas es bastante pobre. Segundo, porque la calidad individual del cuadro tricolor parece superior, por lo menos en el papel y tercera, porque para el viernes 11 tengo la esperanza de que Donald Trump ya se haya ido a tiznar a su madre.

El juego, por ser el primero de los diez que sostendrá el equipo mexicano para obtener uno de los tres boletos directos al mundial rojo, dista de ser definitivo pero es obvio que el calendario está puesto a modo para que el cuadro azteca no pase los apuros que lo llevaron a estar prácticamente fuera de la Copa del Mundo de Brasil.

Si los pupilos de Juan Carlos Osorio logran romper la maldición y se traen en el morral los tres puntos, vaya usted comprando hartos rublos para gastar dentro de año y medio porque el resto de la eliminatoria será coser y cantar.

Recuerdo que en el año de 1991, previo a una ilegal y a todas luces ventajosa invasión de los Estados Unidos a Irak, (no ha habido de otras), so pretexto de que este histórico y paupérrimo rincón del planeta estaba infestado de ojivas nucleares, el dictador Saddam Hussein bautizó a esa guerra como “La madre de todas las batallas”; pues bueno, siempre con la proporción guardada, para el balompié azteca este partido reviste una importancia capital.

Después de las muchas convocatorias, algunas de ellas francamente incomprensibles por parte del estratega colombiano, acabarán jugando los mismos de siempre, es decir, aquellos que juegan o militan en cuadros europeos y que conformaron la alineación de José Manuel de la Torre, Luís Fernando Tena, Víctor Manuel Vucetich, Miguel Herrera y Ricardo Ferretti solo por nombrar a los técnicos más recientes.

El tema será el compromiso que asuman esos jugadores para pelear a tope, ser intensos, inteligentes y procurar no repetir el infame…¡Dos a cerou!

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
[email protected]