compartir en:

Apenas el martes nos enteramos que Leonardo Cuéllar dejaba de ser el técnico de la Selección Femenil de futbol, luego de 18 años en el cargo. Los últimos meses estuvieron cargados de críticas y problemas internos por lo que el cese del buen Leo parecía la crónica de una muerte 
anunciada.
Cuando el ex jugador de Pumas y de la Selección Nacional aceptó hacerse cargo de este compromiso, el balompié de mujeres prácticamente no existía en nuestro país. Tuvo que trabajar, viajar por toda la geografía nacional e incluso hacer visorías en el vecino del norte para encontrar jugadoras.
Además, se enfrentó a la ignorancia y la apatía del aparato federativo que no le concedía un ápice de importancia a esta manifestación deportiva, mientras que en las naciones realmente civilizadas como Suecia, Alemania y Noruega, se laboraba con ahínco y en forma profesional.
En este desierto pleno de incomprensión fue labrando la historia de la Selección Nacional. La primera generación contó con jugadoras de la talla de Evelyn López, Iris Mora, Guadalupe Worbis, Mónica Vergara, Patricia Pérez, Mónica González y el indiscutible referente histórico como lo es Maribel Domínguez y aunque Cuéllar continuaba a la cabeza, lo cierto es que no existía un proyecto integral para formar futbolistas.
Recuerdo dos incidentes que plasman perfectamente lo que para la FEMEXFUT ha significado el futbol femenil.
En el primero, un alto dirigente, al ser cuestionado por esa falta de apoyo, manifestó que eran “la última prioridad”. ¡Hágame usted el recabor fabrón”.
El otro nadie me lo contó. En el aeropuerto internacional de la capital ví como el representativo que llegaba de una gira, se despojaba de los pants y los guardaban en una maleta que decía “México” porque, junto con los zapatos y los uniformes, serían reutilizados por otro contingente que viajaba un par de días después. Simplemente humillante.
La gestión de Leonardo tuvo altibajos pero logró hacer competir a sus diversas selecciones. Tomar jovencitas del “llano” y enfrentarlas a monstruos como, por ejemplo, Estados Unidos, no es para nada enchílame otra gorda y en algunas ocasiones, se peleó con gallardía.
Por ahí se colgaron una medalla de bronce panamericana, un oro centroamericano y asistieron a juegos olímpicos y mundiales, con bastante más pena que gloria.
Decíamos que los últimos meses fueron turbulentos. A la ausencia de resultados, se ventilaron diferencias con la futbolista Charlyn Corral, jugadora del Levante español y probablemente el mejor exponente de esta generación. La jugadora pidió la salida de Leo, haciéndolo responsable de todo lo malo que sucedía al interior del grupo.
Al margen de su trabajo en esto años, se va un verdadero caballero. Suerte en lo que venga, querido Leo.