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Fíjese usted, amable lector, que nunca he sido un tipo de opiniones absolutas. Me encanta la historia que contaba mi padre de que a un señor de 90 años, le preguntaron cómo hacía para estar tan bien, dado lo avanzado de su edad. “Será que nunca discuto”, contestó el aludido, a lo que el entrevistador repuso: “Yo no lo creo”, entonces el viejón le dijo: “Pos no ha de ser”.
Muchas personas etiquetan a otras incluso antes de conocerlas. “Qué mal me cae ese tipo, ha de ser bien mamón”, es una frase que he escuchado cientos de veces e incluso me la han dicho algunos que hoy son mis amigos. “Es que me caías muy mal”. ¡Hombre, si jamás cruzamos palabra!, pero ni modo, así somos de repente.
Las filias son parecidas aunque creo que en menor grado. Tengo el privilegio de ser amigo del gran Toño de Valdés y dondequiera que sale el tema , la gente me dice: “Es un tipazo” o si son mujeres: “Dígale que lo amo” y no lo han visto en persona nunca en 
su vida.
Pero toda regla tiene su excepción y en la mía se llama Diego Armando Maradona.
Sin dejar de reconocer su indiscutible talento para jugar al futbol, su carácter indomable y su liderazgo, la persona me deja siempre la sensación de una patada en la espinilla.
El hombre habla de todos y de todo. Hoy descalifica a la FIFA, mañana lo vemos muy sentado en el palco de honor; en una entrevista le mienta la madre a Pelé y cuando se lo encuentra, lo besa, lo apapacha y le dice que es el mejor; afirmó que Sergio el “kun” Agüero era su sucesor cuando este era su yerno y ahora lo mata cada que puede; arremete contra los políticos y es amigo de un dictador como Fidel Castro, en fin, es como la “chimoltrufia”, quién tenía como frase de guerra: “Como te digo una cosa, te digo la otra”.
Un tipo al que han acusado de todo y todo le han comprobado. Que tuvo el cinismo, luego de dar positivo por dopaje en el Mundial de Estados Unidos de declarar: “Me han cortado las piernas”.
Ahora este tipejo la agarró contra la selección argentina, haciendo raro el ambiente previo a la final contra Chile diciendo: “Si no ganan ni regresen”. Ya que perdieron y Messi anuncia su salida de la albiceleste, decide apoyarlo y apunta sus baterías contra los dirigentes quienes afirma “lo dejaron solo” y por supuesto contra su ex-yerno. Si les digo siempre a los jóvenes: Las drogas dejan secuelas irreversibles.
El último acto de este payaso fue sacar un audio, a 30 años de la coronación de Argentina en el Mundial de Mexico, diciendo: “Nosotros no perdimos con Chile, le ganamos a Alemania…a Alemania!”, haciendo notoria leña del 
árbol caído.
No creo que Lionel Messi, un chavo limpio y tranquilo, necesite el apoyo de este patán. Pero nunca está de más.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
[email protected]