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Se dice que la voz del pueblo es la voz de Dios y en el ámbito futbolístico ya era un clamor la exigencia de los aficionados del América en el sentido de que Ignacio Ambriz debía dejar el timón de la nave azulcrema. Los recientes resultados, incluida la histórica remontada ante Cruz Azul, hicieron que la paciencia se agotara en Coapa y de esa manera, luego de perder en casa ante la fiera, el desenlace fue abrupto.

En los dos últimos partidos como local, las Águilas recibieron 5 goles y no fueron capaces de anotar ni uno y si bien es cierto que los jugadores declararon una y otra vez estar a muerte con Nacho, la realidad es que como se dice hasta el cansancio, el entrenador es esclavo de los resultados y Ambriz pasa a engrosar las filas del desempleo.

El problema es que la baraja nacional es demasiado corta en cuanto a nombres de estrategas, sobre todo para dirigir a un club del tamaño del América, sobre todo en pleno centenario. Se mencionaron nombres como Carlos Reinoso, Manuel Lapuente, Javier Aguirre y hasta Pedro Caixinha pero al final, la balanza se inclinó por Rubén Omar Romano, quien llega por segunda ocasión a dirigir al equipo con el que vino a México allá por 1980.

En la primera ocasión que se sentó en el banquillo crema, Rubén lo dejó en el último sitio luego de 17 partidos, por lo que se debe tratar para él de una suerte de revancha y para los dirigentes una verdadera incógnita, ya que han prometido el título en cada uno de los tres torneos en que participan y Romano no ha ganado nada en su carrera como entrenador.

Rubén Omar recibe las riendas del popular equipo capitalino en zona de calificación, con 14 puntos y ubicado en la séptima posición. También toma a un equipo con escasa productividad como local y con una defensa que hace agua por todos lados, castigada fuertemente en sus últimas salidas.

Como si no tuvieran suficientes problemas, las Águilas estrenan técnico sin nada de tiempo para chambear ya que tendremos doble jornada, así que lo que suceda ante Necaxa tendrá que ser herencia de Ambriz, para bien o para mal.

Otro clamor, nada más que este con vientos del sureste, era pedir la cabeza de José Saturnino Cardozo al frente de los Jaguares de Chiapas. Al relevo entra Sergio Bueno, otro hombre que no se codea con los trofeos pero que siempre tiene chamba. Son de esas cosas que suceden en nuestro balompié.

Cardozo se equivocó al elegir un pésimo proyecto deportivo y económico como es el de Jaguares. Sin identidad ni compromiso, ya solo los separan 4 puntos del colero Morelia y si Necaxa empieza a sumar, el fantasma del descenso rodeará al cuadro chiapaneco, por lo que la apuesta por Sergio Bueno parece bastante riesgosa.

El clamor se apacigua por ahora pero para mantenerse, tendrán que responder con resultados.