El domingo pasado tuvo lugar la reapertura, luego de una costosa remodelación, del estadio “Nemesio Diez” de Toluca. Todavía no está terminado al 100% pero se nota que va a quedar hermoso, sin que por ello pierda la tradición de su cercanía al campo de juego y el hecho de que el futbol no solo se ve sino que además se oye en la también llamada “bombonera”.

Para tal efecto, no se pudo contar con mejor invitado que el equipo que polariza las opiniones a lo largo y ancho del territorio nacional como lo es el América. Amado y odiado, el cuadro de Coapa llegó a esta fecha como debutante y con etiqueta de invicto, la cual perdería fruto del bien hacer de los rojos y de un par de golazos de manufactura imperial.

Esta cancha tiene un particular vínculo con la familia Brizio ya que en ella, en el lejano 1970, hizo su debut en primera división mi padre, don Arturo Brizio Ponce de León. Posteriormente Eduardo mi hermano saborearía las mieles de pitar en el máximo circuito en este inmueble y un servidor tuvo su última aparición como silbante profesional el 10 de mayo de 1998, previo al mundial de Francia, con la final entre Toluca y Necaxa, ganada en forma dramática y espectacular por los “diablos”.

Por ello, significó una emoción especial el estar presente como comentarista de Televisa en este especial encuentro. No hubo ceremonia previa o algún otro acto protocolario pues la directiva escarlata considera que el festejo del centenario deberá hacerse con un partido ante un gran rival y con el estadio totalmente remozado.

Durante mi carrera me tocó estar presente también en la inauguración del estadio “José López Portillo” en Ciudad Nezahualcoyotl. En aquella ocasión el equipo de casa, los Coyotes de Neza, enfrentaron al Boca Juniors de Argentina, previo a la copa del mundo de México en 1986. El árbitro fue el teniente coronel Mario Rubio y los asistentes, José Antonio Garza y Ochoa y el que esto escribe.

Hablando de inauguraciones, quiero compartir con usted una anécdota que tiene que ver con el estadio “Morelos” de la capital michoacana, hará cosa como de 25 años.

Resulta que para el corte del listón, la empresa cervecera que patrocinaba al Morelia decidió llevar a su modelo, a la cual apodaban la “rubia de categoría”. El estadio estaba lleno hasta las banderas y no había un solo rincón donde la hermosa niña pudiera despojarse de su ropa del diario y ponerse el mini vestido blanco con la cinta de “Superior”. Por ello, solicitaron al juez del encuentro le permitiera usar el vestidor arbitral como camerino. Jorge Rojano, amable como era, accedió y la bella chica le dijo: “Ay señor pero no me vaya usted a sacar tarjeta roja”, a lo que Jorge, con gran agilidad mental, respondió: “No mi reina, a usted le saco…American Express”.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
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