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¡Los altos dirigentes de la Liga Mx han anunciado la creación de la regla 10/8 que se pondrá en práctica a partir del próximo campeonato de Primera División. Con ello, cada equipo al proporcionar el listado de los 11 titulares y los 7 suplentes, podrán incluir hasta 10 futbolistas no nacidos en México, ya sean estos extranjeros o naturalizados.
Afirman que solo están reglamentando lo que ya existe y que responde a la realidad económica y futbolística que se vive en las grandes Ligas del mundo.
¡Pues qué globales me salieron! Según ellos buscan evitar con esta absurda medida que pase aquí lo que ha acontecido en Inglaterra o Italia donde se ha presentado el caso de que de los 22 jugadores que saltan a la cancha, ninguno haya visto la primera luz en suelo inglés o italiano.
La realidad es que, una vez más, los dueños del circo están privilegiando los intereses económicos sobre los deportivos, atentando contra el desarrollo del futbolista mexicano.
Dicen que si el elemento nacional tiene talento, logrará abrirse camino contra lo que sea y tienen toda la razón pero si los lugares son taponados por jugadores ya hechos, algunos de dudosísima calidad y manejados con complicidad entre directivos y agentes, dígame usted cuando diablos el entrenador va a preferir jugársela con los chavos.
Esta medida es un asesinato al balompié nacional. Sobre todo cuando los torneos de fuerzas básicas y con límite de edad demuestran que la cantera puede llegar a ser inagotable.
El mejor ejemplo de que la solución no es reglamentar una cantidad exorbitante de foráneos sino planificar la reducción es el nulo aparador que han tenido los últimos campeones sub-17, luego 
de que se coronaran en 
nuestro país.
El único elemento que medianamente tiene apariciones es Carlos Fierro, a quién Chivas dejó ir para engrosar las filas de un equipo con pocos reflectores como es el Querétaro. El resto anda vagando en las reservas, muchos ni siquiera han debutado y otros de plano emigraron en busca de mejores vientos.
El capitán Antonio Briseño es suplente con Tigres y no se vislumbra para cuando pueda consolidarse; en el mismo equipo felino está Jorge Espericueta que se va a volver viejo esperando que el “tuca” le de una oportunidad; Kevin Escamilla ni siquiera ha debutado con Pumas; Marco Bueno calienta la banca y a la “momia” Julio Gómez parece que ya lo perdimos.
Guadalajara se erige como un faro de luz en este mundo de pillerías disfrazadas de medidas de avanzada. Pachuca también le da juego a sus canteranos, pero ningún equipo se resistirá a la tentación de llenarse, hasta el tope reglamentario, de extranjeros.
Sueño con el día en que en México tengamos pocos importados pero de gran calidad. Cuando se den cuenta del daño, este puede ser irreversible.

Bajo la lupa
Arturo Brizio Carter
[email protected]