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La afición de los Pumas se compone de personas de todas las edades, pero hay una gran cantidad de chavos y de gente de ambos sexos que ha ingresado en la madurez. A los integrantes de este sector jamás les ha tocado ver al cuadro del Pedregal ganarle a las Chivas en la ciudad de Guadalajara, pues ya son 34 años y contando desde la última vez que se regresaron con los puntos en las alforjas, sucediendo esto en el ya mítico estadio Jalisco, que durante décadas fue la casa del Rebaño Sagrado.
El cuadro auriazul está enfrentando tanto el torneo nacional, donde ostenta el título de subcampeón como la Copa Libertadores de América, en la que está a punto de calificar a la siguiente ronda, lo cual puede explicar una campaña más bien medianita, pero en su viaje a la “perla tapatía”, se encerraban muchas expectativas de victoria.
Sin embargo, se encontraron con un equipo veloz, ágil, con desplazamientos por toda la cancha y que hizo de las jugadas de pared un arma para desubicar y acabar destrozando a la normalmente sólida zaga universitaria.
El planteamiento de Matías Almeyda, a veces tan criticado, tuvo como fundamento la pronta recuperación de la pelota asfixiando la salida puma. De esta manera amarró a los laterales rivales y los enfrentó en el mano a mano a cada momento, sacando raja de su habilidad.
La presión sobre el arco capitalino tuvo su recompensa temprano en el partido cuando en el enésimo desborde sobre el “chelo” Alatorre, Orbelín Pineda anticipó y la mandó guardar ante los incrédulos ojos del estratega Memo Vázquez.
Le siguió la tos al perro y con la brillante participación de Isaac Brizuela, siguieron entrando como Pedro por su casa y con doblete del “conejito”, aquello era oficialmente una goleada.
Para colmo de males, el chiverío mandó a la cancha a su nueva joya: Javier López, quién por mal apodo es nombrado la “chofis”, entró para hacer cera y pábilo de lo que quedaba de la retaguardia felina. Con un quiebre de cintura dejó parado al gran Darío Verón para sellar un tanteador humillante.
Con esta victoria, Guadalajara dio alcance a los Pumas y se pone muy cerca de meterse dentro de los ocho que finalmente califican a la Fiesta Grande del balompié nacional.
Por eso digo: ¡Aguas con las Chivas! Estamos a punto de jugar la fecha 13, hilvanaron dos victorias con autoridad, han mejorado su accionar defensivo y arriba tienen a unos verdaderos demonios.
Las bondades del torneo mexicano le permiten ser campeón, no al mejor cuadro de la temporada sino al que mejor llegue futbolística y anímicamente a la Liguilla y ese pude ser precisamente el cuadro tapatío.
Por lo pronto visitan a Puebla empatados en puntos y de ganar, a ver quién los para. Será un cierre ciclónico.

Bajo la lupa

Arturo Brizio Carter

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