CUERNAVACA, MORELOS.- El reloj es símbolo de elegancia y sobriedad, aunque ha ido evolucionando de  la mano del hombre.
Este objeto puede ser de oro, acero, plata o titanio y funcionar con pilas, cuerda, movimiento o energía renovable.
Carlos Carrillo Mollado es un relojero morelense que lleva 25 años componiendo este tipo de instrumentos en el centro de Cuernavaca.
Sin embargo, dicho negocio lleva ahí más de 70 años, pues fue herencia de
su padre.
El joven relojero cuenta que, gracias a su trabajo, conoció a su esposa, con la cual procreó dos hijos.
Asegura que su romance fue como de novela, pues ella llegó para que le compusieran un reloj y fue amor a primera vista.  
Carlos comentó que su trabajo es su pasión, pues se considera un “cirujano de relojes”,  dado que las máquinas llegan “muertas”.
Él considera que las interviene desde las entrañas y en ese momento se convierte en un “cirujano”, pues los vuelve a echar a andar.
Agregó con voz melancólica que siente feo cuando uno de estos relojes llega a sus manos y vienen muy maltratados y raspados, pues los considera como algo muy especial.
“Es como si fueran míos por un instante y eso hace que los repare y los pula, dejándolos como nuevos”, afirmó el
relojero.  
“En ocasiones, mis clientes me han preguntado cuál reloj es el mejor y yo les recomiendo los de acero. Son los mejores, pues aguantan golpes y rayaduras, de hecho, si se llegan a rayar sólo se pulen y, listo, como si nada les hubiera pasado.
“Aparte de todo, hay varias marcas al alcance de todos los bolsillos, tanto para mujer como para hombre”, finalizó.

Gran satisfacción
Carlos agradece el legado de su padre, por lo cual con su hermano Alejandro mantienen al frente el negocio. Algo bonito que les dijo un cliente fue: “Gracias por componer mi reloj. Ya lo había llevado a dos relojerías y no lo pudieron dejar bien”.

Por: LUIS FLORES
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