Atacados a balazos en la colonia Lomas del Carril de Temixco cuando estaban viendo un juego de fútbol, fallecieron padre e hijo, de 19 y 54 años, Contó un testigo: “Estábamos viendo el partido y echándonos una chela, de repente llegaron cuatro chavos y sin decir nada les comenzaron a disparar a mis camaradas”… Un muchacho de nombre Steven y dos chicas llamadas Evelin y Brenda fueron tiroteados en un bar de la colonia Morelos, en Cuautla... Al parecer golpeado en la cabeza con una piedra, Alonso, un adolescente de 14 años, pudo llegar a su casa en Santa Catarina, municipio de Tepoztlán. Su mamá llamó a la ambulancia, como tardaba demasiado lo subió a su Volkswagen y condujo rumbo a Cuernavaca. Fue alcanzada por los paramédicos a la altura de la secundaria 32. Alonso ya estaba muerto… Los tres casos ocurrieron entre el sábado y el domingo, fue un fin de semana “normal” en la nota roja. ¿Cuándo perdimos la capacidad de asombro? ¿En qué momento la inseguridad degeneró en un mal viejo que no consuela a nadie?  Fueron los secuestros de alto impacto el sello de cuatro de los seis años del último gobierno estatal priista, en 1994-98. La lista se volvió interminable, de empresarios plagiados por bandas criminales a algunas de las cuales se les probarían vínculos de protección con jefes policíacos. El secuestro venía de pocos años atrás, vuelto famoso en todo el país a fines del sexenio 1988-94 Benito Vivas Ocampo, “La Víbora”, el bandido originario de Tlayca a quien le fueron adjudicados innumerables plagios en la zona oriente de Morelos, incluidos los asesinatos de mandos de la Policía Judicial emboscados en las cercanías del balneario Agua Hedionda de Cuautla, a donde presuntamente habían ido a cobrar un soborno. Con el nacimiento del siglo XXI comenzaron los gobiernos panistas, disminuyeron los secuestros pero no cesaron. Mientras tanto, maduraba el narcotráfico cuyo asentamiento en Morelos venía de fines del XX, con Amado Carrillo Fuentes que hizo de Cuernavaca su centro de operaciones. Falsa o realmente muerto “El Señor de los Cielos” en 1997 y apoderado diez años más tarde de la plaza de Morelos Arturo Beltrán Leyva, el gobierno panista 2006-12 sería estigmatizado por el tiradero de cadáveres. Pero la inseguridad, venía de por allá de fines de los ochenta. Debió ser en la avenida Plan de Ayala donde las vinaterías mostraron las primeras rejas, de noche para protegerse de los rateros. De día no había mayores problemas, siguieron abiertas las farmacias de guardias nocturnas, las tiendas de barrio y todo tipo de comercios con manejo de efectivo. Para entonces la llamada delincuencia menor empezaba a volverse incontrolable, y las corporaciones policíacas a acusar incapacidad cuando no complicidades. Así que las familias residentes en privadas se enrejaron, con o sin permiso del Ayuntamiento, convertida paulatinamente Cuernavaca en una ciudad aprisionada. Lo mismo ocurría en Cuautla, Jiutepec, Temixco, Cuautla, Jojutla… y los morelenses que hasta la década de los ochenta habíamos vivido con las ventanas y las puertas abiertas lamentamos: ¡a dónde hemos llegado! Pero ni en la peor pesadilla imaginamos lo que vendría, que el siglo XXI llegaría con la guadaña del crimen organizado, sorprendidos los cuernavacences la mañana de abril de 2010 en que amanecieron dos cadáveres colgados del puente del libramiento de la autopista y a poco vueltos comunes los cuerpos de ejecutados tirados en cualquier lugar, los ajustes de cuentas entre bandas rivales… y luego los secuestros, las extorsiones por “derecho de piso” y la emigración de familias enteras víctimas de los delincuentes. Colonias otrora tranquilas como Ocotepec, donde los usos y costumbres de la policía de rondas habían mantenido a raya a los delincuentes, se tornaron peligrosas. Y pueblos como Jojutla, de la costumbre antigua de las señoras y los señores que por las noches conversaban sentados en las sillas sacadas a las banquetas mientras los niños jugaban, fueron hechos rehén del crimen organizado donde las personas de bien no salen en las noches ni a la tienda de la esquina, por supuesto, enrejada. Los malos triunfaron sobre la autoridad, los malos que un día sí y otro también agarran las fuerzas del orden acabaron sobre poblando las cárceles… A todo esto, hoy que los candidatos a gobernador andan en campañas la sociedad no les ha escuchado propuestas contra la inseguridad. Planes específicos, viables, posibles de concretar en éxitos deseables no han planteado Víctor Caballero Solano, Jorge Meade Ocaranza, Rodrigo Gayosso Cepeda, Cuauhtémoc Blanco Bravo, Nadia Luz María Chávez Alejandro Vera Jiménez, Fidel Demédesis Hidalgo, Mario Rojas Alba. Si es natural que nadie sea sabelotodo, que se asesoren por expertos... (Me leen mañana).

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected] 

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