Ganador del debate no hubo. Lo que sí, un perdedor: el público que lo vio personalmente, por televisión o internet; pobre el nivel del encuentro realizado la noche del domingo en una universidad privada, no en una pública como debió ser correcto para no darle publicidad (¿gratis?) al recinto de una empresa privada; mala la conducción y peor la producción hasta el punto del ridículo. Un fiasco. La vulgaridad de los ataques eclipsó las propuestas, relegados a un segundo término los temas acordados con anticipación: seguridad, justicia y desarrollo económico. La estrategia de los asesores de Cuauhtémoc Blanco Bravo fue de esperarse. Puestos en los desacuerdos intestinos de equipo, José Manuel Sanz y Rafael Jiménez Valdez debieron ordenarle como hacen los el séconds en la esquina de una pelea de box: “sal a tirar golpes desde el principio, tu lenguaje es pobre, sólo usa y repite las palabras que conoces (‘sinvergüenzas’, ‘corruptos’); no contestes lo que se te pregunte y  tampoco argumentes pues no sabes hablar, solamente ataca y vuelve a atacar como en una ‘bronca’ de partido de fútbol; habla claro, vocifera pero no vayas a mentar madres porque te multan”. Así lo hizo, y Rodrigo Gayosso Cepeda respondió, mutuas las acusaciones de que los dos son un par de pillos, que han delinquido o tienen amigos fuera de la ley. Obligado por las circunstancias o porque tal vez le tuvo que tomar el gusto a los chismes de lavadero, Víctor Caballero Solano le entró al intercambio de insultos; Jorge Meade Ocaranza no pudo o no quiso evitar pronunciarlos, Nadia Luz Lara Chávez, la única mujer en el “match”, hizo lo único que sabe: asumirse jurisconsulta, mientras Fidel Demédesis Hidalgo intentó pasar por docto, pretendiendo sin lograrlo anteponer la política constructiva sobre los ataques. Fueron de cajón los típicos cartelitos que, preparados de antemano, se han vuelto una herramienta chocante en los debates; no hubo un ganador oficial, declarado así por el juez de toga y birrete que por fortuna no hay en este tipo de acontecimientos, pero sí uno que en la mediocridad general se vio mejor que los demás, el ex diputado federal perredista Mario Rojas Alba. Y al final un perdedor: el público, ahuyentado desde ahora del segundo de los dos debates convocados por el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) que, si va a estar como el primero, mejor que la consejera presidenta del dicho organismo electoral, Ana Isabel León Trueba, lo suspenda o lo paguen de sus prerrogativas los partidos y/o coaliciones que nominaron candidatos a gobernador: Nadia Luz Lara (Verde Ecologista de México), Alejandro Vera (Nueva Alianza), Víctor Caballero (PAN y Movimiento Ciudadano), Rodrigo Gayosso (PRD), Jorge Meade (PRI) y  Mario Rojas (Partido Humanista)… O que armen otra discusión pero ahora entre los candidatos a la alcaldía de Cuernavaca. Quien quita y resulte menos peor que los debates de los aspirantes a gobernador, el que convocó la Coparmex y el ridículo de anteanoche por el dichoso Impepac. Con seis, siete, ocho o nueve adversarios incluidos los independientes, y entre otros el objetivo de que la fanaticada constate si el panista Javier Bolaños Aguilar duerma como ronca y por eso aladea estar en el primer lugar de las encuestas. Para que se den un agarrón el mismísimo Bolaños, el priista Víctor Manuel Saucedo Perdomo, el gallo de la coalición Juntos por Cuernavaca que oferta transporte en rutas gratis a la gente pobre de “Cuerna”, Julio Yáñez Moreno, y José Luis Gómez Borbolla, éste último y al menos hasta anteayer el candidato de la coalición Morena-PES-PT, entrado a fuerza en una pugna interna, rechazado por la codicia de la banda de Blanco y Sanz. Incluidos el candidato sin partido José Luis Urióstegui, que si adoptó la calidad de “independiente” es porque Morena lo bateó y seguramente no ganará ni yendo a bailar a Chalma pero aunque sea para ponerle un poco de sabor al caldo hace como que está en la pelea. Así como el resto de los registrados formalmente por el Impepac, aunque vayan de relleno. Y ya entrados en gastos, que también haya debates en los municipios considerados grandes y medianos: Cuautla, Jiutepec, Yautepec, Temixco, Xochitepec y Emiliano Zapata. Al fin que al Impepac lo que le sobra es dinero… y capacidad organizativa la que le falta… (Me leen después).  

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected] 

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