Aprobada este martes por el Consejo Universitario luego de la sesión que fue reventada el jueves, la terna para el cargo de Rector no resolverá el principal problema de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). A las cosas hay que llamarlas como son; al pan, pan, y al vino, vino. Ni le será condonada la deuda bancaria, ni el gobierno federal le dará más dinero, ya que de hacerlo así tendría que rescatar las finanzas de más universidades estatales que se hallan en igual o parecida situación. En junio de 2014, el actual rector Alejandro Vera Jiménez adquirió un crédito de 600 millones de pesos con el Banco Interacciones que terminaría de pagar el 13 de marzo de 2018, un día antes de dejar el puesto. Pero año y medio después, ajustó la deuda a 450 millones y posteriormente solicitó la ampliación del pago, reducir la mensualidad y la tasa de interés para pasar de 36 meses a diez años y acabar de pagar en 2016. Para todo esto la UAEM tiene comprometido como garantía de pago el 2.5% del subsidio estatal por siete años más. Que Vera se haya salido con la suya, operando una terna a su modo, pensando que cuando deje el cargo su sucesor le cubrirá las espaldas, es una circunstancia que con el paso del tiempo puede cambiar, de manera que ninguno del trío le garantiza lealtad. Respectivamente director del Centro de Investigación en Dinámica Celular, secretario académico y directora de la Facultad de Diseño, Iván Martínez Duncker Ramírez, Gustavo Urquiza Beltrán y Lorena Noyola Piña, cualquiera que resulte el Rector (o al parecer remotamente la Rectora) deberá asumir un rol de respeto institucionalidad ante el Gobernador, el de ahora o el que viene. Es decir, lo contrario del papel que escogió o le fue sugerido a Vera, equivocándose políticamente, llevando a la UAEM a una crisis económica inédita, sin solución a la vista, para mal de las personas que integran la comunidad universitaria: alumnos, maestros, trabajadores administrativos en activo, directivos y pensionados. Varios miles de miles… SUPERVIVIENTE de la vieja guardia de priistas que empezaron a hacerse notar en los sesenta, aprendiendo de viejos lobos de mar como los gobernadores Emilio Rivapalacio Morales y Felipe Rivera Crespo, escalando peldaño a peldaño en la escalera de la política y la administración pública, el ascenso reciente de Juan Salgado Brito no es sino la causa y el efecto de los que tienen oficio político pero además lo ejercen. Nombrado coordinador de la Unidad de Enlace Federal con las Entidades por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, vía el subsecretario de gobierno, René Juárez Cisneros, Juan Salgado les dará el avión a los gobernadores que sean bateados por Osorio. Ex alcalde de Cuernavaca, ex diputado, ex presidente del PRI estatal, ex de muchas cosas más, que recuerde el columnista ningún político morelense había desempeñado el cargo que anteayer le fue conferido a Salgado, uno de los priistas que huele a gobernador… A PROPÓSITO: si ya no fue en este sexenio, a ver si en el siguiente logra despegar el aeropuerto de Tetlama. Hoy como hace ya más de un cuarto de siglo, para que el Mariano Matamoros llegue a mayores alturas sólo por un decreto presidencial que como el de Toluca lo haga alterno al de la capital del país. Pues sí, ¿pero hasta cuándo? Veintinueve años hace que el aeropuerto de Tetlama ya estaba operando, incipiente pero funcionando. Lejos quedó aquel 15 de abril de 1988 cuando el entonces presidente Miguel de la Madrid vino a una gira. Acompañado del gobernador Lauro Ortega Martínez y el secretario de Agricultura y Ganadería, Eduardo Pesqueira Olea, estuvo en el desde su inicio llamado aeropuerto “Mariano Matamoros”. Entonces Cuernavaca era una de las pocas capitales de estado que no tenía aeropuerto. Incluida la terminal y la pista de 3 mil 100 metros, costó 10 mil millones de pesos viejos. Todavía en los ochenta, durante unos meses voló de Cuernavaca a Huatulco el bimotor de la empresa Aeromorelos que por falta de pasajeros acabó instalándose en Oaxaca.  Sacada del aire en 2003 por la Dirección de Aeronáutica Civil, Aerolíneas Internacionales fue la que más duró. Después vendrían otras empresas: Mexicana de Aviación, Aerocaribe y Aeroméxico que también se fueron como llegaron, escasos los pasajeros a Guadalajara, Tijuana, Monterrey, etc. Todas aventaron la toalla, incluida la última, Transportes Aéreos Regionales, cuyo primer vuelo fue el 22 de marzo de 2016 pero sus operaciones en Tetlama duraron lo que un suspiro… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]