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Tantas veces han sido amenazados con el cuento de ahí viene el lobo y la fiera no llega, que los presidentes municipales ya no se asustan, resignados a que  si desacatan un laudo laboral y destituidos son por un juez federal se amparan aunque sepan que no podrán seguir en el cargo. Más aún: continúan despidiendo gente, y porque no los liquidan económicamente suman expedientes que desembocarán en más y más laudos. Iniciadas en lo que va de este año, debido a la corredera de empleados los ayuntamientos acumulan mil 163 demandas laborales y, de acuerdo a la Secretaría del Trabajo (ST), sólo en julio iniciaron 29 para un pasivo de 550 millones de pesos equivalente al 91.6 por ciento del total estatal por este concepto en el que  Cuernavaca es mano con 151, seguido de Emiliano Zapata (145), Temixco (134) y Cuautla (115), sudando también la gota gorda los ediles de municipios pequeños como Miacatlán, Puente de Ixtla, Amacuzac, Tepoztlán  y Ocuituco. Contabilizado en mayo pasado laudos por un monto global de mil quinientos millones de pesos, excepto el de Tlayacapan los alcaldes de los 32 municipios restantes siguen en peligro de ser destituidos. Sin embargo, ni sudan ni se acongojan. Dicen y no mienten: no hay dinero para pagar y que sea lo que Dios quiera. Para la ley terrenal no se ven presos en Atlacholohaya, andan con amparos en el bolsillo pero nerviosos, sabedores de que enfrentan situaciones que no son cosa de broma. Será por eso que el coordinador del Partido Movimiento Ciudadano en el Congreso Estatal, Jaime Álvarez Cisneros, pone el dedo en la llaga. Hace una metáfora, acaso exagerada: el rescate financiero de ayuntamientos en crisis es una cuestión de vida o muerte. Lo es debido a que hay alcaldes en peligro de ser puestos de patitas en la calle, destituidos porque no pagan laudos laborales por varios cientos de millones de pesos, impedidos de seguir dándole “largas” a los desembolsos, de ganar tiempo en el Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje (TECA) pues, si de procesos federalizados se trata, los magistrados del Tribunal Colegiado de Circuito (TCC) pueden ordenar la separación del cargo no sólo de los presidentes, también de los cabildos completos, y consignarlos ante jueces de distrito. Aunque real el riesgo, para su buena fortuna no ha sucedido que un montón de presidentes municipales ingrese al penal de Atlacholohaya, cubierto el suceso inusitado por periodistas de medios nacionales e internacionales, vestidos a rayas los imputados y una vez adentro conviviendo con delincuentes de toda laya. Calculada a principios de marzo la cifra de sólo una parte de laudos (450) en quinientos millones de pesos por la secretaria del Trabajo, Gabriela Gómez Orihuela, advirtió que anteriormente los tribunales colegiados enviaban los expedientes al TECA, en este lapso los ediles podían alcanzar la conciliación, ganar semanas o meses para obtener recursos y sólo entonces pagar los laudos. Pero una notificación del TCC acortó los tiempos, así que dedujo el columnista: expedientes que iniciaron en 2003 e incluso antes y vinieron aumentando cada tres años con las entradas de nuevos alcaldes que despiden a trabajadores para darles trabajo a parientes y amigos y cumplir “compromisos de campaña” en una cadena de irresponsabilidades que a la postre pudo poner con un pie en la cárcel a los presidentes municipales de Cuernavaca, Cuautla, Emiliano Zapata, Jojutla, Zacatepec, Puente de Ixtla, Amacuzac, Axochiapan, Huitzilac, Jonacatepec, Miacatlán, Temoac, Tlaquiltenango, Yecapixtla, etc.  Insistente, la secretaría del Trabajo, Gabriela Gómez Orihuela, comenta que “es natural” que al inicio de cada nueva administración se registre una cascada de nuevas demandas por despidos y muchos de los casos llegan al TECA luego de que los ayuntamientos se niegan a cumplir con el pago de la liquidación que corresponde al empleado. E insiste: las autoridades municipales no están privilegiando la conciliación que promueve la ST a través de la campaña por la conciliación del Pacto por la Conciliación y Acceso a la Justicia Laboral. Pues sí, pero cómo si no hay billete en ese cuento que no acabará hasta que el Congreso del Estado concrete el rescate financiero de las comunas, tapando un hoyo y abriendo otro, cómo si no más que adelantándoles la lana de participaciones federales que no tiene en abundancia el gobierno de Enrique Peña Nieto por los vaivenes del precio internacional del petróleo y la devaluación del peso mexicano frente al dólar. Eso dicen… ME LEEN MAÑANA.