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Sobre la marcha a la Ciudad de México, del rector Alejandro Vera Jiménez, muy poco se comenta en las sobremesas de casas o restaurantes, en centros de convivencia familiar o laboral. No sucedía así uno o dos años atrás, a propósito de las caminatas por la paz y la seguridad convocadas por el obispo Ramón Castro Castro al que custodiaban los mismos activistas de oposición en la marcha que partió este lunes a la Secretaría de Gobernación, entre ellos el mismo Vera. Quizá por el abuso del recurso de las caminatas como acto de manifestación política o ciudadana de protesta, la percepción social frente a este tipo de eventos ha cambiado, y descendido paulatinamente el interés de la gente común al considerar que al final de cuentas “no pasa nada”. O que todo es política, pretendiente como es al cargo de gobernador el propio administrador de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Vera; acompañados “moralmente” la mañana de lunes los marchantes en Buena Vista por el alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo y el obispo Castro. “Van a rajar” con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, de quien esperan los reciba mañana jueves, y a “acusar” al gobernador Graco Ramírez. Pero en ese encuentro pactado o no de antemano, ¿qué le ven a decir a Osorio que realmente le interese al morelense de la calle y no a la clase política? Repetirán el rollo del problema de la inseguridad. ¿Con eso lo resolverán? Volverán a decirse “perseguidos políticos”. ¿Y las personas con dos dedos de frente les van a creer creer? Si entrevistado es, el rector Vera negará su aspiración por la gubernatura, pero no podrá negar que recién quiso y no pudo entrar al partido Morena, de Andrés Manuel López Orador, recibido la semana anterior en una asamblea interna con tres votos contra 42 del senador Rabindranath Salazar Solorio para el puesto de coordinador estatal de organización. La farsa o al menos desperdicio esa de la marcha, pues no va al meollo del problema de la UAEM, que es económico, de modo que su meta debería ser la oficina del secretario de Educación, Aurelio Nuño. Punto toral de la máxima casa de estudios de Morelos en el que el secretario de gobierno, Matías Medina Quroz, puso el énfasis mediante una comunicación dirigida a Rolando Ramírez Rodríguez, el responsable institucional del rescate financiero por parte de la UAEM. Advirtió que la Rectoría  “obtuvo de manera anticipada la provisión de todos los recursos presupuestales correspondientes a las aportaciones federales correspondientes al ejercicio del año 2017, mientras que las participaciones estatales se han entregado mes tras mes con toda puntualidad, conforme la programación presupuestal”, pero que “buena parte de los recursos financieros recibidos por la UAEM se han utilizado para pagar un empréstito y, lo que resulta de suma gravedad, las aportaciones fueron otorgadas a un banco como garantía de pago sin contar con autorización del Congreso del Estado”. Las comillas subrayan la literalidad de los enunciados y dan una idea clara del porqué de la crisis financiera de la Universidad. La impunidad del obispo Castro, haciendo política descarada cuando desayunó con los aspirantes a gobernador Javier Bolaños Aguilar, Víctor Caballero Solano, Cuauhtémoc Blanco, Rabindranath Salazar, Alejandro Vera Jiménez y el diputado federal priista Matías Nazario Morales, quien entonces había cometido la “travesura” de conseguir recursos federales por 75 millones de pesos para la restauración de la Catedral. O la hipocresía de don Ramón, que habla de la inseguridad pública, a lo cual le da derecho su categoría de ciudadano, pero evade el tema de curas pederastas porque en un caso específico se vio involucrado cuando fue obispo de Campeche, entre 2006 y 2013. Trascendió aquí que por un exhorto fechado el 4 de diciembre de 2015 proveniente del Juzgado Tercero de Primera Instancia de lo Civil del Primer Distrito Judicial del estado peninsular, Castro podría ser llamado a comparecer en la Fiscalía General de Morelos. (Hasta hoy se ignora si el fiscal Javier Pérez Durón lo ha llamó o no a declarar). Se supo así que, emitido el exhorto por la secretaria de acuerdos del dicho juzgado, Sagrario Guadalupe González, se desprendió del expediente del juicio ordinario civil de daño moral y psicológico promovido por un señor de nombre Luis Felipe Yzquierdo Cundafe en contra de un grupo de sacerdotes que aseguró abusaron sexualmente de él en 2007… Y la conclusión, de que si Morelos fuera Hidalgo la marcha del Rector no existiría… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]