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De regreso de la Ciudad de México pasas Topilejo y Parres, te aproximas a Tres Marías y esperas que “te salude” la estatua de José María Morelos y Pavón. Pero hace un lustro que el monumento del héroe epónimo de esta parte de México no está. Increíblemente, tal vez hallan morelenses que ignoren la historia de la desaparición del “Morelotes” que durante 31 años señaló los límites del estado de Morelos y el ex Distrito Federal, así que retomo fragmentos de una nota del compañero Justino Miranda: “De su derribo y destrucción nadie se percató hasta que su cuerpo cercenado lo descubrió personal de Caminos y Puentes Federales (Capufe) en diciembre de 2012. Una investigadora de arte dice que el ataque a la escultura ecuestre del generalísimo José María Morelos y Pavón ocurrió el 6 de diciembre de aquel año, cuando delincuentes armados con soldadura autógena y seguetas amputaron patas, cortaron su base, desmontaron al general y decapitaron al animal de bronce. Sólo el tronco del brioso equino quedó tirado en el pasto frío que bordea la autopista México-Cuernavaca y así lo encontró personal de Capufe. La última vez que lo vieron fue en una bodega gubernamental en el municipio de Jiutepec, hasta donde acudió el gobernador Graco Ramírez, en enero de 2013, para supervisar el daño causado al guardián del estado. El diagnóstico que ofreció el Gobernador fue lapidario; dijo que la reconstrucción tardaría dos años ya que las acciones vandálicas lo dañaron en 50%, al cercenar el cuerpo y dejar prácticamente aislado el tronco del animal, elaborado en bronce, cuyo material, al parecer, pretendían robar para su comercialización. Fiel custodio del estado que lleva su nombre, José María Morelos y Pavón mantuvo su posición heráldica en ese lugar desde 1954, aunque inicialmente sin caballo, según el cronista e historiador Valentín López Aranda (que) dice que en 1953 el presidente Ruiz Cortines donó al gobierno de Morelos un predio en el kilómetro 46.9 de la autopista México-Cuernavaca, en los límites con el Distrito Federal, donde se colocó un grandioso monumento de piedra dedicado a Morelos y Pavón, obra del escultor potosino Everardo Hernández, quien radicó por muchos años en Cuernavaca. Fue un coloso que medía 7 metros de alto en la que el prócer, con su brazo derecho y su dedo índice extendidos, señalaba a la entidad. La obra fue inaugurada en septiembre de 1954 por el entonces presidente de la República, Adolfo Ruiz Cortines y el gobernador del estado, Rodolfo López de Nava. ‘Posteriormente fue demolida y sustituida, en 1986, por una escultura ecuestre de Morelos, realizada en bronce por los artistas Ernesto Tamariz, Artemio Silva y Eduardo Tamariz. La obra fue develada por el presidente de la República, Miguel de la Madrid, y es la misma que en diciembre de 2012 fue mutilada por unos delincuentes que pretendían comerciar con el metal’, escribió López G. Aranda”… Pero ya han pasado cinco años y nadie ha propuesto hacer otra estatua del Generalísimo y ponerla en el mismo lugar. A nadie ni del gobierno ni de la sociedad civil parece importarles. ¿Se imagina el lector cómo reaccionarían los isleños de Janitzio si un mal día desapareciera la estatua de su Morelos que mira al lago de Pátzcuaro? Se enfurecería. ¿O los zacatecanos si fueran vandalizadas las estatuas de Villa, Ángeles y Natera en lo alto del cerro de la Bufa? Se enardecerían. ¿Qué tal organizar una colecta ciudadana para financiar la elaboración de otro “Morelotes”? ¿O que, el diputado federal Matías Nazario Morales atraiga recursos federales para el mismo propósito? Si lo ha hecho ya con otros fines, como la restauración de la Catedral de Cuernavaca y obra pública en municipios del interior, ¿por qué no para este objetivo? Matías o cualesquiera de los demás legisladores federales. Sería buenísimo conseguir esa lana antes del aniversario 252 del natalicio de Morelos, el 30 de septiembre … SOBRE el socavón del Paso Exprés que les costó la muerte a dos personas, el pueblo ya juzgó: los responsables son la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y el consorcio Aldesa-Epccor. Hicieron una obra con las patas, plagada de defectos, denunciados a lo largo de más de un año por los vecinos afectados de las colonias ribereñas del Paso de la Muerte. En su comparecencia de ayer ante la Comisión de la Permanente del Congreso de la Unión, Graco insistió en que la obra no estaba lista para ser inaugurada la pasada Semana Santa y así se lo hizo saber a la SCT. Pero con todo esto y más, Gerardo Ruiz Esparza no renunciará y Aldesa seguirá siendo una de las constructoras favoritas del gobierno de Enrique Peña Nieto. ¿Por algo $erá?... ME LEEN MAÑANA.

Por José Manuel Pérez Durán

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