Jamás realizada, la limpia del transporte de pasajeros parece imposible. Debería erradicar a los flotilleros que poseen más de dos concesiones de taxis o rutas, a nombre propio y de parientes. Conocidos afuera y adentro del gremio, destacan los dirigentes de agrupaciones, están en el padrón de la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMyT). Los transportistas lo comentan: Fulano tiene diez concesiones y Zutano diez, los acaparadores sí ganan y no los que solamente tienen una concesión que apenas les da para comer. Pero cientos de choferes ni una, han visto pasar las expediciones de concesiones sin tener para comprarlas, llevan años trabajando doce horas y más diariamente sin seguro social, vacaciones, reparto de utilidades. Incluso los domingos que sus patrones les dan libre, salen a ruletear en lugar de sacar a la familia a pasear, exiguos como son sus ingresos y cada día más caro el costo de la vida. Muy pocos patrones apoyan a sus choferes cuando éstos se enferman, así que deben pagar medicinas y consultas médicas, caras, lejos del alcance de su economía. Una realidad inhumana en la que históricamente han sido cómplices, por omisos, los delegados del IMSS y de la Secretaria del Trabajo. Su prioridad es mantenerse en el cargo sin meterse en problemas, omisos en la aplicación de la Ley Federal del Trabajo, insensibles ante el infortunio de los de abajo y temerosos del poder de los de arriba, los llamados líderes del transporte. Una cierta clase de funcionarios con visiones miopes, carentes de la voluntad del servicio público, colocados por amistades o parentescos políticos que van y vienen sin dejar más huella que la de burócrata ignorante del alcance social del puesto que mal desempeñan. Y, bueno, los refrendos de concesiones ha sido una oportunidad para medio sanear el transporte. Concluido este fin de semana el proceso de regularización de tres mil 500 taxistas “piratas” que la SMyT inició en enero de 2014, el 60 por ciento cumplió los requisitos para tener derecho a concesiones, pero no el 40 porque sus automóviles son de modelos anteriores a 2006, no los pintaron con la nueva “cromática”, no pagaron placas y engomados y, debido a que sí pagaron 25 mil pesos de “derechos”, naturalmente ya se han inconformado. Presidente de la Coalición de Representantes del Transporte Público, una de las organizaciones de ruleteros que por años trabajaron con amparos federales, Víctor Mata Alarcón advirtió que “no permitirán” que mil 400 pierdan las concesiones por la que lucharon durante más de ocho años. Aunque deseable por los usuarios que el parque vehicular del sistema de transporte con itinerario fijo (taxis) sea de modelos con un mínimo de cinco años de antigüedad, a algún acuerdo deberá llegar la SMyT con los taxistas “piratas” que no tuvieron para comprar unidades nuevas o de modelos recientes. Ello será un acto de justicia elemental, ahora y no en el siguiente año electoral cuando los llamados líderes del transporte intentan sacar tajada de la ocasión. Sucedió en 2012 que los dueños de “rutas” presumieron que, representando sus familias y choferes docenas de miles de votos, podrían decidir el resultado de las elecciones. Fue una amenaza sin sustento social, un recurso vano de los viejos tiempos y sin embargo subsistieron los flotilleros que explotan docenas de unidades, entre ellos dirigentes de agrupaciones de transportistas al estilo de Dagoberto Rivera, Enrique Ramos Cepeda, etc. Viciado desde siempre el gremio transporteril, corrompido por intereses de grupos e individuales, el asunto de la regularización de taxistas “piratas” se suma a la oposición de los permisionarios de “rutas” al Morebús. Efectuada la reunión del obispo de Cuernavaca, Ramón Castro y Castro, con algunos de los autodenominados líderes del transporte, grupos religiosos y actores políticos opuestos al gobierno de Graco Ramírez, Rivera anunció la participación del rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Alejandro Vera Jiménez, en la marcha contra el Morebús y más temas, el martes de la próxima semana. Y deslindado el Obispo de la convocatoria a la dicha reunión, el Rector insiste en su rechazo a la reforma constitucional que facultará al Congreso Estatal a que nombre un auditor que revise las cuentas del dinero que administra el propio Vera. Inexistente en la realidad la separación estado-iglesia, mezclada la política y el dinero, Morelos vive un mundo raro… ME LEEN MAÑANA.

Atril
José Manuel Pérez Durán
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