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Tarde de domingo en la autopista La Pera-Cuautla. Los turistas ya han comido, algunos disfrutaron los “itacates” del mercado municipal, otros optaron por los restaurantes, unos subieron y bajaron el cerro Tepozteco y todos, o casi todos, cumplieron el ritual del recorrido por el tianguis. Es Tepoztlán, el pueblo que los fines de semana recibe más visitantes, muchos más que Cuernavaca o Cuautla. Suman miles y la mayoría está saliendo de regreso rumbo a la Ciudad de México, pocos comparados con los que retornan a Cuernavaca por la libre y menos aun los que enfilan al estado de México vía Oaxtepec. Autos compactos y camionetas familiares congestionan el tramo Tepoztlán-La Pera con adultos y menores a bordo. Imprudentes, los conductores que abusaron de los tragos o porque de por sí así manejan en el periférico del ex De Efe, hacen turismo aventurado en la fila larga de vehículos, rebasando sin precaución a autobuses de pasajeros y camiones cargueros. Brillan por su ausencia las patrullas de la Policía Federal de Caminos y ni sus luces de los “ángeles verdes”. Su suscitan accidentes, habitualmente choques frontales de automovilistas que rebasan en márgenes estrechos de maniobra y se estrellan con los que circulan en sentido opuesto. Famosos y no, miles han hallado la muerte en La Pera-Cuautla. Los registros están en las hemerotecas: La tarde del primer domingo de junio de 2005 fallece el embajador de México ante la ONU, Adolfo Aguilar Zinser. Julio de 2013: Tres muertos y cuatro heridos. Abril de 2013. Multifracturada, expira una joven distritofederalense de 24. En julio de 2010 un muchacho de 22 y vecino de Yautepec había corrido la misma suerte. Y así hasta hoy día casos fatales desde que en 1965 fue abierta “autopista” tan singular, de sólo dos carriles pero con pago de peaje, sin muro de protección que separe a los que van y los que vienen. Cosa conocida, de tantas muertes a lo largo de medio siglo que parece haber olvidado el grupo de tepoztecos opuesto a la ampliación de esta vía tan densamente transitada. Respetable su argumento de que la obra depredaría miles de árboles, lo es también que abrir dos carriles más salvaría vidas y Tepoztlán tendría más turistas. Lo saben los integrantes del Frente en Defensa de Tepoztlán que hace dos años ya mantienen suspendido el ensanchamiento de la cinta asfáltica, invencible hasta hoy día  su oposición a la obra desde mayo de 2014 por un amparo del Tercer Tribunal Colegiado del Decimoctavo Distrito que otorgó al Frente Unido en Defensa de Tepoztlán la paralización de los trabajos en el trecho tepozteco. Entonces esta organización informó por medio de un boletín de prensa fechado el 14 de mayo antepasado: “Jueces federales confirman la suspensión definitiva de los trabajos de ampliación de la autopista La Pera-Cuautla en el municipio de Tepoztlán. Lo anterior obliga a suspender la obra carretera inmediatamente, y que todas las máquinas y personal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), la empresa (Tradeco) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia salgan inmediatamente de nuestro territorio mientras no se resuelva en definitiva el mencionado juicio de amparo…”. Sin embargo, ya que de cualquier manera subsiste un conflicto del cual unas veces parece ocuparse la autoridad y otras soslayarlo, sobre todo la SCT pues federal es la jurisdicción territorial, probablemente y desde el principio la clave está en la aplicación de la vieja fórmula del justo medio. Por un lado, buscando una negociación los operadores políticos del gobierno de la federación (si existen tienen el don de la invisibilidad, ya que durante tres años nadie los ha visto) con el sector de la población que se opone a la obra, incluidos los dueños de hoteles y restaurantes, y al mismo tiempo, la repetición de una consulta popular entre el pueblo y los turistas, pero esta vez más amplia y vigilada por las partes en conflicto, de nueva cuenta protocolizada por un notario público e invitadas como testigos de calidad organizaciones ambientales de Morelos y de nivel mundial como “Greenpeace”, con estas preguntas solamente: Una: ¿sí o no a la ampliación? Y dos: ¿qué es más importante: la seguridad de los usuarios de la “autopista” o los árboles que serían talados? Sin embargo, nadie lo hace y, frenada la ampliación de la autopista en el tramo donde los accidentes vehiculares menudean, seguirá cobrando vidas quién sabe hasta cuándo… ME LEEN EL DOMINGO.

 

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]