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Las mujeres ya no quieren salir de noche, las que se arriesgan procuran regresar a casa temprano y las que pueden optan por las reuniones vespertinas, el desayuno tempranero o el café a media mañana. En ellas se empieza a dar una especie de sicosis colectiva, un miedo creciente causado por la ola de feminicidios. Esta situación toca la política, pasa por lo mediático. El obispo de Cuernavaca echa su cuarto de espadas, lamenta los casos de las mujeres muertas en Morelos.  De su parte, la Procuraduría General de Justicia se ufana de haber resuelto solamente diez asesinatos de mujeres, de veinticinco “pendientes”. Entre periodistas y abogados litigantes es sabido que cuando la autoridad no puede o quiere resolver un problema, crea una fiscalía… y de todos modos no lo resuelve. Un desglose de la Fiscalía Especializada en Casos de Muerte de Mujeres (FECMM), reconoce una cadena de feminicidios en solamente cuatro días. El viernes 24 de marzo, una mujer fue asesinada a cuchilladas, en Tejalpa, presuntamente por un mozalbete que fue detenido y metido al Consejo Tutelar para Menores Infractores. El sábado 25, fue encontrado el cadáver de una joven en una obra en construcción de Puente de Ixtla. Como presuntos responsables fueron apresados cinco sujetos, entre ellos un primo de la víctima. El miércoles 29, fue hallada una mujer muerta en una calle de la colonia Delicias, la ahorcaron y, de acuerdo a la FECMM, “hay avances en la investigación” pero la policía no ha informado sobre la detención del o los presuntos asesinos. Y el jueves anterior, otra mujer fue sacrificada a cuchilladas en su casa de Ahuatepec sin que se sepa si el o los homicidas fueron aprehendidos. Hay otros casos que apuntan a la impunidad. Son los de las mujeres que fueron encontradas muertas en Huitzilac y en Tlatenchi. La de Huitzilac fue quemada y amarrada a un árbol, y porque ninguna de las dos ha sido identificada es probable que la policía abandone las investigaciones. Es entonces cuando se habla de “crímenes perfectos” que según la autoridad no existen. Aparentemente, el cadáver de Huitzilac correspondió  a una joven “dark”, de esas y esos que visten de negro y suelen colgarse aretes en los labios y el ombligo. Gustan del rock “pesado” y su actitud es de rebeldía a lo establecido, pero rara vez se muestran agresivos. El feminicidio de Puente de Ixtla produjo una manifestación de protesta social. El día de la semana pasada que los presuntos homicidas fueron sacados de la cárcel distrital para llevarlos a Atlaholohaya, ya estaba reunido un grupo de mujeres y hombres, la mayoría jóvenes. Furiosos, querían golpearlos, y de haber sido más lo hubieran conseguido. Es así que las historias aberrantes de asesinatos de féminas corren de boca en boca, y que la sola idea de ser muertas violentamente aterre a muchas. Pardeando la tarde, ya manejan o caminan con el Jesús en la boca. En tanto, el gobierno ratifica su disposición para darle seguridad a la población, desde desde ahora los candidatos preparan discursos de campaña contra los feminicidios… Ese “ahora” ocurría en abril de 2006. Creada especialmente para ello, la fiscalía anti feminicidios  pocos aclaró, las noticias por las muertas de (Ciudad) Juárez daban aún la vuelta al mundo, el obispo no era Ramón Castro sino Florencio Olvera Ochoa, y Sergio Estrada Cajigal, vivía sus últimos seis meses como el primero de los dos gobernadores panistas de Morelos. El de los feminicidios, pues, un tema infortunadamente viejo, recurrente, que por estos días está en el discurso de los candidatos a la presidencia de la Barra de Abogados. Divididos en grupos, discuten sobre la elección que deberá tener efecto antes del 12 de junio. Sopesan la “novedad” de que sólo voten los que estén al corriente del pago de cuotas, o sea la minoría que no pasarían de cincuenta. En la superficie, destacan la  distinción que significa el desempeño del cargo, pero en el fondo, la oportunidad del mismo como trampolín a un puesto público. Presidentes de la Barra fueron Carlos de la Rosa, quien en 2012 saltó al de diputado local por el PRD, y barristas fueron también los luego procuradores de justicia José Luis Urióstegui Salgado y Guillermo Tenorio Ávila, mientras  otros más se colocaron en mandos medios de los sistemas de procuración y administración de justicia. Esta vez no será la diferencia, a menos que los aspirantes se comprometan, por escrito, a no buscar una “chamba” de gobierno… ME LEEN MAÑANA. 

 

Por:  José Manuel Pérez Durán / [email protected]