Que las regidoras Amelia Fernández Aguilar y Eugenia del Carmen Guadarrama González salieron del PSD para incorporarse al PRD, no es sino la consecuencia de un desacuerdo que viene desde cuando Cuauhtémoc Blanco asumió la alcaldía de Cuernavaca. Aliadas ambas concejales con Manuel Martínez Garrigós, compromisos incumplidos por los hermanos Roberto y Julio Yáñez así como Eduardo Bordonabe produjeron el desgarramiento que capitalizó el dirigente estatal perredista, Rodrigo Gallosso. Jugadas naturales en el ajedrez político que no deben extrañar pero deben decirse exactamente como suceden, esto y más en medio del proceso hacia las elecciones de 2018 en el que Gallosso se anota, también, la incorporación al partido del sol azteca del ahora diputado ex priista Julio Espín Navarrete. Y en el mismo contexto, el rumor del rompimiento de los Yáñez y Bordonabe con Blanco y el único funcionario de las confianzas de éste, José Manuel Sanz, el secretario técnico del Ayuntamiento. Puesta en las redes sociales la renuncia de Roberto al cargo de secretario, tuvo que desmentirla en una rueda de prensa, pero el silencio de Cuauhtémoc pareció confirmar la fractura. Tiempos los actuales en que los partidos comienzan a velar armas rumbo al proceso político que derivará en las elecciones de gobernador, senadores, diputados tanto federales como locales, presidentes municipales, síndicos y regidores, un montón de puestos, pues, que involucra a miles de aspirantes a las candidaturas y hoy registran la lucha de actores priistas por la presidencia estatal de su partido. Francisco Moreno Merino, los demás diputados del tricolor y un par de alcaldes del mismo “destapan” a Alberto Martínez González para que sustituya a Rodolfo Becerril Straffon. Propuesto como una figura “fresca” que transmite la ideal de “que no es de los mismos”, sin embargo lo es por provenir del grupo del ex candidato a gobernador, Amado Orihuela Trejo, con quien eventualmente “Paco” Moreno habría pactado un acuerdo. Pero, arrancando apenas los jaloneos por el cambio del comité directivo estatal del PRI, el propio diputado por el octavo distrito a quien Orihuela hizo candidato en 2015 no es el único prospecto para el relevo de Becerril. Está al menos un ex alcalde de la zona conurbada de Cuernavaca y, salvo que la mayoría de los grupos acuerden un candidato de unidad, habrá más. En este sentido la “chamba” del delegado del CEN del PRI, Fernando Charleston Hernández, sería sentar a la mesa –pero sin que se den de patadas por debajo de la tabla– a Guillermo del Valle, Jorge Meade Ocaranza, Matías Nazario, Víctor Saucedo, Marisela Sánchez Cortés y Marisela Velázquez Sánchez. Algo que, dados las rencillas entre ellos y ellas, parece imposible de lograr. Aunque desconocedor del pasado y el presente del PRI en esta entidad, Charleston deberá brincar al ritmo de los chinelos, entrevistarse con el delegado regional de la Secretaría de Gobernación, Juan Salgado Brito, la senadora Lizbeth Hernández Lecona, la diputada federal Rosalina Mazari y todos cuantos cuadros políticos subsisten en el priismo morelense. Eso, los acuerdos punto menos que utópicos, o que el PRI  vuelva a perder hasta la camisa en el 2018. Previsible desde ahora que Salgado, Nazario, Del Valle y Meade disputarán la candidatura a gobernador, Moreno va por la de presidente municipal de Cuernavaca o la diputación federal del primer distrito, e inevitable la repetición de nombres y puestos, Del Valle y Meade “caerían parados” como nominados a senadores o diputados federales; Nazario no le haría el feo a la alcaldía citadina, Marisela Velázquez está lista para una senaduría, ni Lizbeth ni Rosalina han dicho no a la presidencia estatal del PRI y poco tardará Saucedo en reaparecer. En otros frentes de batalla, Cuauhtémoc es, o era, el proyecto para gobernador de Bordonabe y los Yáñez; las circunstancias políticas de Gallosso le dan para diputado federal plurinominal o para pelear la candidatura de la posible coalición PRD-PAN a la alcaldía citadina, Espín estaría fascinado repitiendo como presidente municipal de Puente de Ixtla, a menos que se le atraviese el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Alejandro Vera, el senador Rabindranath Salazar Solorio será el candidato de Morena a gobernador, y desde ya Graco Ramírez compite con Miguel Ángel Mancera por la candidatura presidencial de la alianza PRD-PAN. Todos quieren y no habrá quien los frene… ME LEEN MAÑANA.

 

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]