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No les subirán el sueldo, y no se bajarán el suyo los diputados y magistrados, presidentes municipales y demás miembros de la burocracia dorada. Los políticos harán declaraciones, enalteciendo la labor que prestan a la comunidad. La gente volverá a comentar: son los únicos servidores públicos que queremos. Y puede que como ocurre cada año, el gobierno les prometa que equipo les comprará. Después de todo, una cosa es prometer y otra muy distinta cumplir, así que los cascos y los uniformes rotos deberán seguir aguantando. Y ellos, los bomberos de Cuernavaca, celebrarán este día, el suyo, “boteando”, pidiendo monedas para mejorar sus condiciones de trabajo. Los bomberos o reconocer y enaltecer una de las actividades profesionales más noble, arriesgada y sacrificada del mundo. Los elementos del Cuerpo de Bomberos de México, Morelos y de todo el país celebran esta fecha que se fijó en el calendario cívico en recuerdo de que el 22 de agosto de 1873 se creó en el puerto de Veracruz el primer cuerpo de “tragahumos” que existió en México. Aquí la historia del Heroico Cuerpo de Bomberos está por escribirse, a menos que algún lector acucioso nos desmienta. El dato que viene a la memoria es que la estación de bomberos de Cuernavaca estuvo muchos años ubicada en un predio donde hoy se halla el edificio del Tribunal Superior de Justicia y era ocupado también como corralón. Estaba atrás de la fortaleza del conquistador y le llamaban Base Cortés. El portón miraba de frente a la terraza de los murales de Diego Rivera, abajo de la cual funcionaba la terminal de los autobuses Estrella Roja, en la calle, estacionados en batería los camiones trompudos con puertas adelante y atrás. Era en realidad un corralón para vehículos y cachivaches de la Dirección de Policía y Tránsito. Vecinos del centro que frisan los setenta, refieren que antes de que a mediados de los setenta el gobernador Emilio Riva Palacio Morales terminara el mezanine y el tercer nivel del Palacio de Gobierno, en el primero estuvo el cuartel los bomberos de Cuernavaca. En los ochenta, el gobernador Lauro Ortega Martínez dispuso el cambio a la Base Zapata, donde hasta hoy sigue y opera. De la década de los noventa data la Central de Emergencias de CIVAC, patrocinada por las empresas del parque fabril. Considerado uno de los más peligrosos, gracias a la abnegación de las personas con este oficio se puede salvaguardar la vida y el patrimonio de los ciudadanos en casos de incendios, inundaciones, deslaves, otros siniestros naturales así como en accidentes, aunque pongan en riesgo sus vidas. También llamado “tragahumo”, el nombre “bombero” procede de su ocupación tradicional: apagar fuego, para lo que usaban bombas con que sacar agua de pozos, ríos, depósitos o almacenes de agua cercanos al lugar del incendio. Documentos de la historia de la Ciudad de México ya mencionan en 1527 la existencia de grupos dedicados a combatir siniestros, conformado por naturales, habitantes y voluntarios que eran comandados por soldados españoles. Pero es hasta 1880 que el presidente Porfirio Díaz creó, provisionalmente, el primer Cuerpo de Bomberos de la Ciudad que se instaló en las calles de Humboldt y Balderas del centro de la capital. En 1922 se expidió el Reglamento del Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal, y en 1951, después de su intervención en el incendio de la Ferretería “La Sirena”, se le otorgó por decreto presidencial el carácter de “Heroico Cuerpo de Bomberos”. Por definición, los bomberos o el cuerpo de bomberos es una organización gubernamental que se dedica a prevenir accidentes e incendios. La mayoría de los bomberos pertenecen a organizaciones públicas y son de dos tipos: pagos o voluntarios, siendo ambos profesionales. También existen bomberos privados, grupos de bomberos en fábricas y empresas e igualmente bomberos universitarios. En enero de 1920, el Heroico Cuerpo de Bomberos de la capital mexicana contaba con 130 elementos, los cuales se reclutaban entre personas con aptitudes para el servicio y sobre todo con físico corpulento. Entonces presidente interino, Adolfo de la Huerta vio las necesidades de extender la cobertura del servicio y ordenó la construcción de nuevos puntos de apoyo en diversos lugares de la hoy segunda ciudad más poblada del orbe. Y no se diga cuando se trata de combatir los incendios forestales. Entre las brigadas especiales que existen y los voluntarios realizan cada año una labor heroica para combatir los siniestros. ¡Felicidades, pues!.. ME LEEN MAÑANA.

Por José Manuel Pérez Durán

jmperezduran@hotmail.com