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El discurso de Jesús Alejandro Vera Jiménez postula la honestidad, la transparencia, la justicia… pero no predica con el ejemplo. De hecho, que se recuerde es el primer rector de la Universidad Autónoma de Morelos (UAEM) que se halla en problemas legales, acusado de uso indebido de atribuciones y facultades y abuso de confianza en la Fiscalía Especializada para la Investigación de Hechos de Corrupción por la manera como ha manejado un crédito de 600 millones de pesos. Presentada la denuncia el martes pasado por el secretario de Hacienda del Gobierno Estatal, Jorge Michel Luna, señaló que la celebración del crédito fue ilegal, en julio de 2014 con el Banco Interacciones, pues no fue aprobado por el Congreso del Estado ya que compromete a la siguiente administración de la casa de estudios. Explicó que ante la serie de irregularidades detectadas en el manejo de las finanzas de la UAEM, y para no ser partícipe de éstas, la Secretaría de Hacienda se vio impelida a dar vista a la Fiscalía. Y confirmó la posición del gobierno de Graco Ramírez al subrayar que los subsidios federales y estatales a la UAEM se han pagado de acuerdo al Presupuesto de Egresos, unos 1,383 millones de pesos. Lloviéndole sobre mojado, el mismo martes el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, anticipó que la UAEM no recibirá recursos extraordinarios del gobierno federal, pues ello sería muy injusto para otras universidades que no tienen problemas financieros porque han tenido un manejo responsable, así que (el rector Vera) debe asumir la responsabilidad de las complejidades financieras. Esto al término del acto de la asignación de 396 plazas a maestros que Nuño vino a encabezar al lado del gobernador Ramírez. Sólo cuarenta y ocho horas después, en su visita a Morelos para la firma de un convenio entre la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario Rural, Forestal y Pesquero con el Gobierno de Morelos, el secretario de Hacienda federal, José Antonio Meade Kuribreña, ratificó que no hay posibilidad de rescate financiero para la UAEM), y en su lugar, únicamente “el diálogo y acompañamiento para sus esfuerzos”. Como probablemente recordará el lector, el 31 de julio el rector Vera encabezó una marcha a la Secretaría de Gobernación en la Ciudad de México con el objetivo de plantear otros temas, pero en el fondo y principalmente la pretensión del rescate financiero. A su salida a la Ciudad de México fue despedido por el obispo Ramón Castro Castro y el alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo, en la glorieta de la Paloma de la Paz. Pero las tribulaciones de Alejandro Vera no terminaron el jueves. Aprobado el 4 de este mes por la Diputación Permanente un acuerdo para citar a comparecer al rector de la UAEM ante el Congreso y explicara las razones por las que la institución educativa atraviesa por una crisis financiera así como por la contratación del crédito de 600 millones de pesos, la comparecencia debió realizarse el vienes anterior, pero, evasivo y contrario a su discurso que resalta la transparencia, Vera pidió un amparo y obtuvo la suspensión provisional para no presentarse en la sede del Legislativo. En este sentido, contrasta la actitud del rector de la UAEM con la del gobernador Graco Ramírez. En los primeros días de este mes, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión llamó a comparecer a Graco y al secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza. El tema: el socavón en el Paso Exprés que la mañana del 12 de julio mató a dos personas. Graco aceptó ir a comparecer de inmediato y Esparza lo hizo hasta la semana pasada, enviando una carta a la directiva legislativa en la que de antemano acusa del socavón al consorcio constructor Aldesa-Epccor y a Cuauhtémoc Blanco, y al Gobierno de Morelos de la muerte del padre y el hijo que cayeron en el socavón y no  fueron rescatados con vida... Como ciudadano Jesús Alejandro Vera Jiménez puede decir lo que le plazca; la libertad de hablar no tiene más límite que la decencia. El cargo de rector de la UAEM no lo amordaza, pero el respeto a la institución que representa debería merecerle más respeto. ¿Dónde queda la personalidad del rector serio, culto, austero, honrado a carta cabal como lo fue, por ejemplo, el licenciado Carlos Celis Salazar, sin duda y hasta hoy el mejor recordado? La imagen que por estos días de hace un año circuló en redes sociales fue patética, la de un rector brincándose la valla metálica en el Palacio de Gobierno gritando desaforado: “¡tomemos el palacio!”. Un “valiente” que hoy se resiste a encarar a los diputados… ME LEEN MAÑANA.

Por José Manuel Pérez Durán

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