Que la mitad de la población de Morelos viva en situación de pobreza (el 44% media y 7.9% extrema, según el informe de Medición de la Pobreza en México 2014 presentado por el Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social –Coneval–), es el acumulado de las últimas tres décadas. Miguel de la Madrid inauguró la época del modelo neoliberal de gobierno y Carlos Salinas lo ancló. En 1989, el primero privatizó el ingenio de Oacalco, dejó sin ingresos a los productores de caña y desempleó a los trabajadores de la fábrica de azúcar cuyo casco subsiste en Yautepec como recordatorio del abandono del campo. En los inicios de los noventa, el segundo vendió una treintena de ingenios, entre ellos el de Zacatepec que, fundado en los treinta por el presidente social nacionalista Lázaro Cárdenas como una cooperativa de obreros y trabajadores, en realidad nunca lo fue. Aun así, del ingenio Emiliano Zapata vivían los productores de caña de dos tercios de los municipios de Morelos y la factoría azucarera llegó a tener tres mil trabajadores, pero cuando fue vendido dos mil fueron despedidos y la disminución de la producción del dulce empequeñeció la superficie de cultivo de la vara dulce. Estado con vocación campesina histórica, el turismo también fue una fuente importante de recursos para docenas de miles de morelenses, y lo es todavía pero no como hasta mediados de los noventa en que empezó el empoderamiento de la inseguridad pública. Creada en la primera mitad de los sesenta la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (Civac) con las plantas pioneras de Química Mexama y la armadora de automóviles Nissan Mexicana, en ese tiempo la fábrica de Textiles Morelos ya estaba en su apogeo y la de Rivetex también daba muchos empleos. Pero andando los años ambas desaparecieron y Química Mexama se fue en el verano de 2004. Hasta hoy día la ensambladora de coches japoneses es la que sostiene más plazas de trabajo, y excepto dos o tres inversiones que llegarían a la misma área fabril y otras al Parque Industrial de Cuautla y al Parque Industrial Diez de Emiliano Zapata, que fue un fracaso, después nada o muy poco en materia de industria manufacturera. En Civac están asentadas unas ciento cuarenta empresas, la mayoría pequeñas y en segunda proporción medianas. Fundada en el gobierno 1964-70 de Emilio Rivapalacio Morales con financiamiento del Fideicomiso Banamex, en este que es el principal polo empresarial de Morelos se instaló la planta de vehículos japoneses, en 1966, y al año siguiente Syntex. De régimen ejidal (Tejalpa), su superficie es de 260 hectáreas, y en la actualidad el metro cuadrado ronda los 200 o 300 dólares, dependiendo de la zona. En Civac y los enclaves residenciales de Vista Hermosa y Tabachines es donde la tierra alcanza más valor. Todo esto trae a cuento la inversión de diez mil millones de pesos durante los últimos cuatro años que recién citaron empresarios locales en un desayuno con el secretario de Economía, Juan Salgado Ponce. Otros temas pospusieron el comentario del columnista: la cifra puede ser real pero insuficiente; palidece ante el hecho de que más del cincuenta por ciento de los morelenses son pobres. A diferencia de otros estados, aquí no han llegado plantas ensambladoras de vehículos automotores tipo Audi, BMW, Mercedes Kia. Recurrente el discurso oficial de que Morelos ofrece ventajas sin igual a las inversiones de veras fuertes que signifiquen buenas cantidades de empleos, ¿dónde están los operadores con relaciones al más alto nivel para que las traigan, como sucedió en los sesenta?.. A LOS habitantes de colonias populares que demasiado seguido se quedan sin agua potable, les importa una chingada (y perdón por la palabrota) que el Ayuntamiento le debe millones y millones de pesos a la Comisión Federal de Electricidad y que por eso la corta en los pozos. Tampoco les interesa que el alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo se la pase lloriqueando, pidiéndole a los diputados “déjenme chambear”, echándole la culpa al pasado, y que de lo mismo se quejó tres años su antecesor, Jorge Morales Barud. La gente de Cuernavaca exige soluciones de fondo, con más en esta época de estiaje cuando el calor aprieta y el agua no alcanza. La semana antepasada el líquido vital no llegó a trece colonias. Y seguirá sucediendo. La CFE no es una institución de caridad; todo lo contrario: “gracias” a la reforma energética de Enrique Peña Nieto, se maneja como empresa privada, le hinca el diente al consumidor particular y no se la perdona a los gobiernos municipales. ¿Entonces?.. ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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