LA FEA para Alberto Capella Ibarra: que otros y los diputados federales Matías Nazario y Rosalina Mazari se reunieron con el subsecretario de Asuntos Legislativos, Felipe Solís Acero, y el Comisionado Nacional de Seguridad Pública, Renato Sales Heredia. Realizado el encuentro en la Secretaría de Gobernación, seguramente Matías fue el más “confabulador” versus Capella, el comisionado de seguridad pública de Morelos a quien, proveniente de Tijuana últimamente le llueve sobre mojado. Fustigado asimismo por el diputado federal panista y ex alcalde de la ciudad fronteriza, Jorge Ramos Hernández, que traído a Cuernavaca por su compañero de bancada, Javier Bolaños Aguilar, platicó que lo puso en el cargo igual al que luego vendría a desempeñar en Morelos, pero sólo duró siete meses pues lo corrió porque en ese lapso breve aumentaron los embates delincuenciales… LA MALA, dedicada a Sergio Valdespín Pérez por el actual presidente municipal de Cuautla, Raúl Tadeo Nava, recordándole la presunta transa con la compra de un terreno cuando aquél fue el alcalde de la heroica, arrastrando desde entonces el Ayuntamiento cuautleco el incumplimiento del pago de cuatro millones de pesos por el Impuesto sobre Adquisición de Bienes Inmuebles que, asegura Tadeo, lo tiene en el riesgo de parar en prisión. También para otro ex alcalde de la misma localidad, Luis Felipe Güemes Ríos, de quien “el soplón” Tadeo reveló tiene una orden de aprehensión por el presunto desvío (¿a sus bolsillos?) de 125 millones de pesos que obtuvo de un fideicomiso. Suspendida sin motivo aparente la audiencia que debió haberse llevado a cabo la semana pasada, se entiende que el largo brazo de la ley sigue amenazando la libertad de Güemes… Y LA BUENA: rescatado por el gobernador Graco Ramírez lo que pudo ser salvado del Texcal, en donde la corrupción de autoridades prohijó el asentamiento irregular de viviendas por ello derribadas, este que es todavía un paraíso natural recién fue recorrido por un grupo de estadounidenses que admiraron las aves que ahí se reproducen. Político que en 1964-70 fue diputado local y procurador de justicia, y escritor de entre otros libros “Zapata, el intransigente de la Revolución” y “La flota”, del desaparecido Francisco Javier Arenas es este texto que hace más de medio siglo recreó El Texcal: “…Aparte de la hermosa y pequeña laguna de Hueyapan, cubierta en gran parte por tules, entre los que se esconden patos, este pedregal esconde innumerables encantos. (…) Alimañas que ocultan sus mimetismos entre tantas breñas y con los fantasmales órganos o cardones resulta muy fácil dejar inadvertidos venenosos reptiles, hermosos pero peligrosos. Amates prietos y amarillos, ceibas y chaparros, uñas de gato y zacatales, zarzamoras y otras arbustáceas. (…) Hay desde inocentes tórtolas y aves canoras, hasta aguilillas y gavilanes que hacen frente a serpientes y otros reptiles. (...) Me consta que hay tigrillo, pues lo vi pasar un mediodía en que me había perdido con otros compañeros de excursión por esos agrestes parajes tan primitivamente hermosos. (…) El texcal es abruptamente bello, producto de una vieja erupción volcánica. Por el oriente de esta selva de piedra surge como macizo retén el cerro Barriga de Plata. Es un cerro negro, mejor verde oscuro. Y allí al pie del cerro, la laguna de Acolapa...”. Migrado a la capital nayarita en 1979 para hacerse cargo de la delegación del ISSSTE y luego nombrado delegado de la Sedue, a pocos días de haber renunciado Javier le dijo a su esposa Alicia: “No sé si llegaré al Principado o a otro hotel”. Era el mediodía del 18 de septiembre de 1985 y estaban en el aeropuerto de Vallarta, llevado por Alicia de Tepic en donde vivían hacía seis años. Así que voló a la Ciudad de México, para desayunar el día siguiente con su amigo Marcelo Javelly Girard, quien recientemente había dejado el cargo de secretario de Desarrollo Urbano y Ecología (Sedue). Comentó que si tiempo le daba vendría a Cuernavaca para visitar a su mamá en la avenida Matamoros, en donde tenía una fonda, saludar a sus amigos en algún café del centro y por la noche regresar al entonces Distrito Federal. Hombre de hábitos, Javier tenía la costumbre de alojarse en el Principado y aquella vez lo hizo sin saber que tenía una cita fatal y la cumpliría puntalmente. No vino a Cuernavaca, sus amigos no lo vimos. El 19 se levantó temprano, por ahí de las seis, pero apenas terminó de bañarse y comenzado a vestir el hotel colapsó; sus muros sepultaron a huéspedes, empleados… y a Javier… Pues sí: citado al revés lo bueno, lo malo y lo feo, ello no altera el producto…ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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