Los habitantes de Xochitepec, que de manera intermitente bloquearon la Autopista del Sol el jueves pasado, amenazaron con que si funcionarios de Caminos y Puentes Federales (Capufe) no dialogan con ellos, la próxima vez el bloqueo será permanente. Exigen que la paraestatal les cobre tarifas preferentes en las casetas de “Xochi” y Tepetzingo, porque a sesenta mil lugareños de la zona les significa una carga económica. Vieja su demanda, la vienen planteando desde el gobierno de Marco Adame Castillo, mas difícilmente lograrán tarifas preferentes ya que si lo consiguieran Capufe debería hacer lo mismo en cientos de casetas de la red de autopistas. Esperarán sentados una mesa de diálogo con mandos medios de la paraestatal o con el mismo director general, Benito Neme Sastré, quien, si rara vez hace pie en su oficina de la Calzada de los Reyes en Cuernavaca, menos se presentará con los demandantes. Practicante de la táctica del avestruz que entierra la cabeza en la tierra para evadir la realidad, no ha salido a desmentir el caso que aparentemente no puede aclarar: el del director de Infraestructura de Capufe, Mauricio Sánchez Woodworth, señalado por la organización “Mexicanos contra la corrupción y la impunidad” de transferirle correos electrónicos a su cuñada Estela Vega Montaño, con información privilegiada para ciertas empresas constructoras sobre las obras financiadas por Banobras en 2016. Auténtico o supuesto compadre del presidente Enrique Peña Nieto, Benito Neme tiene otras prioridades como para ocuparse en “minucias” tipo las protestas de Xochitepec: el presunto “jineteo” de cientos de millones de pesos por parte de la o las empresas concesionarias de las tarjetas de prepago, o hallar una estrategia que lo ayude a remontar las encuestas que lo ubican en los últimos lugares entre los aspirantes a la gubernatura de Tabasco que encabezan el alcalde del municipio Centro, Gerardo Gaudiano Rovirosa, y el senador con licencia y actual presidente estatal de Morena, Adán Augusto López Hernández… ¿ALERTA! El señor deja estacionada su camioneta en la cuesta de Gutenberg, regresa a las tres horas, emprende la marcha por Rayón y apenas toma Morelos un muchacho de apariencia común le dice: “¡cuidado con su llanta!”. No le hace caso, y tampoco a otro joven que metros adelante le grita la misma advertencia. Lento el tráfico a la altura de la terminal de la Estrella Blanca, un sujeto como de treinta y tantos años le repite que el neumático está mal, que él es mecánico y a cambio de una propina lo puede ayudar. Le cree porque viste un overol con el logotipo de la Mercedes Benz, así que consiente subirlo al vehículo, gira en El Calvario y en Matamoros se mete en un estacionamiento. El supuesto mecánico se inclina, revisa la camioneta, saca de quién sabe dónde algo como un pedazo de empaque que le muestra y le asegura: “la dirección está rota”. Eso es muy peligroso, pudo haberse estrellado en un poste o atropellar a un peatón. Por fortuna, él puede reparar el desperfecto y, convencido el dueño del automotor, lo espera a que vaya por herramienta. Retorna, acompañado de dos sujetos igualmente vestidos con overoles de la Mercedes, que confirman el diagnóstico de la descompostura. El cliente va a retirar 25 mil pesos de un banco y luego uno de los “espontáneos” a comprar las refacciones que afirma costaron 23 mil. Regresa, le enseña las cajas de las supuestas autopartes, arreglan la dirección, les paga dos mil pesos por la mano de obra y se retiran. El señor ha sido víctima de un timo. Sucedió el miércoles antepasado. El dia siguiente, un verdadero mecánico revisa la unidad y comprueba el engaño: la dirección nunca estuvo rota; lo que pasó fue que cuando estaba estacionada le aflojaron los birlos de una llanta delantera para que ésta bamboleara y asustara al conductor. De alguna manera, a los pocos días ubicó a dos de los timadores y los presentó en la Fiscalía General del Estado…pero los dejaron libres so pretexto de que de acuerdo a la ley “no hubo flagrancia”. Puede tratarse de una banda, los tres, uno o dos con acento de extranjeros al parecer colombianos. Posiblemente recién llegados a Cuernavaca, el viernes pasado uno de ellos merodeó por el mismo sitio, cerca del acceso al estacionamiento del edificio Las Plazas; dedicado mientras tanto el director de la Policía Vial, Orlando Julián Guerrero Barona, a infraccionar a reporteros por cuyo trabajo aparcan sus carros en el centro, permitiendo que en Gutenberg lo hagan falsos periodistas que en sus medallones ostentan “charolas” apócrifas de prensa… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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