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El regaño no le cayó del PRD o del PAN, la reprimenda al priista  Vinicio Limón Rivera le vino de su compañero de partido, el presidente del comité ejecutivo estatal del PRI, Rodolfo Becerril Straffon, a quien poco le faltó para ponerle orejas de burro. Dizque por desfilar el uno de mayo para promover sus aspiraciones políticas, personales, al margen de las líneas del otrora partidazo, acelerado porque, si para “eso” todavía no son los tiempos, entonces para qué alborotar la gallera. La política alrevesada, zarandeado el de adentro para que el regañón “quede bien” con los de afuera y además ni siquiera le agradezcan la “cortesía”. Según Becerril, hace años que Vinicio corre con un pie en el estribo del tricolor y el otro en  la silla de CTM, como si ambas cosas no fueran la misma. Le reprocha estar utilizando al partido para promoverse rumbo a las elecciones de 2018, como si fuera el único de los que también tienen su corazoncito y acarician el sueño de agarrar un “hueso” electoral dentro de dos años. Pero Becerril, que cometió el mismo “pecado” de utilizar al partido que le ha dado todo lo que ha tenido en el proceso interno del 2000 cuando Juan Salgado Brito le ganó la candidatura de gobernador, obtuvo por respuesta el silencio despectivo de Limón, lo cual también es política pero digamos que un poco más elegante. Y al final la persistencia del divisionismo de los priistas, incapaces de la  reunificación que en otros estados sí consiguieron, reagrupados contra el PAN y el PRD no como aquí que llevan años peleando los despojos de una organización política que no logra levantar cabeza. No porque cada quien jala por su lado, y no dejan de reñir sino hasta que su dirigencia nacional se acuerda de los priistas de Morelos y más o menos pone orden. Desatadas las ambiciones, lo cual es normal, faltan dedos para contar a los que ansían ser candidata o candidato del PRI a gobernador (a). Las damas primero: Rosalina Mazari, Lizbeth Hernández Lecona y Marisela Velázquez Sánchez, y los caballeros después: Juan Salgado Brito, Jorge Meade Ocaranza, Matías Nazario Morales, Guillermo del Valle Reyes más los que en los meses por venir se vayan acumulando. Se movilizan, van y vienen, se juntan, “grillan”, hablan naturalmente más mal que bien del gobierno y los que tienen cargos públicos los usan pero ninguno, absolutamente ninguno, “pelan” a Becerril. Algunos dan “mocho” a que Rosalina y Lizbeth tienen mano en el cambio dirigencial del PRI estatal, otros reparan en que Matías no está manco como para no manotearle a su jefe político, el líder nacional del SNTE,  Juan Díaz de la Torre, y la mayoría coincide en que Salgado se equivoca si efectivamente apoya a Rafael Reyes, sin más “méritos” partidistas que haber perdido la alcaldía de Jiutepec ganada por el priista metido a perredista Manuel Agüero Tovar, de quien vale advertir comienza a ser “cantado” como uno de los pocos aspirantes posibles a la candidatura de gobernador del PRD… si no es que en el camino vuelve a cambiar de partido yéndose a Morena. Políticamente más verde que mango en invierno, “Rafa” Reyes contamina el nivel del coordinador regional de la Secretaría de Gobernación, Juan Salgado; les causa risa a los otros que no ven la hora para que Becerril salga de la presidencia… pero se aguantan. Por ahora para Manlio Fabio Beltrones no existe Morelos, enfrascado en las campañas de los candidatos del PRI a gobernadores de Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Oaxaca, Hidalgo, Quinta Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas, estos diez de dos años y de dos solamente Veracruz y Puebla. Tal es la prioridad de Beltrones, ninguna otra; puesta la mirada de él mismo en la Presidencia de la República del 2018, los priistas de este pequeño estado del país no le merecen la menor importancia aunque de cualquier manera se llegue a enterar de que Becerril no une, sino fragmenta; que, pretendiendo la gubernatura, “Memo” del Valle, el delegado del ISSSTE, hace política a su modo, recientemente invitando a trescientos amigos o no a un comelitón en su mansión de cinco mil metros y por estos días ofreciéndoles a personas de la tercera edad una excursión a Acapulco (¿incluido el tour de las balaceras?) con costo de quinientos pesitos por cabeza. Para que le informe a Beltrones, Del Valle tiene a Marisela Velázquez, y se vale. Mientras tanto, Becerril divierte al PRD, Vinicio se carcajea y nadie del PRI es capaz de sentar en la misma mesa al regañado y al regañón. Así puede que vuelvan a perder en 2018… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]